Screamadelica Live en La Riviera, Madrid.

No podíamos faltar a la celebración de los veinte años que hace ya, desde que Primal Scream lanzaron una de las pocas obras maestras de la historia reciente del pop a la que llamaron “Screamadelica”. Un vuelo directo desde el pasado más narcotizado del rock ácido, la psicodelia y hasta el progresivo, entre los Stones y los Stooges, que de golpe traspasa la pantalla abriendo una brecha hacia el futuro electrónico del rock, igualmente ácido y narcótico pero más orientado al baile, a los sonidos negros y al dub sideral. Una nueva manera de entender la música que desmontó prejuicios e influyó mucho más de lo evidente.

“Screamadelica” fue uno de esos discos con un antes y un después en la historia de las cosas. Y que Primal Scream celebre su existencia recreando todas sus piezas en un solo concierto, es una barbaridad que no nos podíamos perder. Así que la víspera de ver a Arcade Fire, nos plantamos ya en Madrid, en la sala La Riviera, inaugurando un fin de semana completo y total.

El espectáculo comenzó con un set que repasó de manera algo atolondrada, la historia de la banda. Bobby Gillespie, de leopardo pálido y vaporoso, Mani y el resto de la banda sonaron guarros y afilados con “Accelerator” y “Country Girl”, divertidos y auténticos con “Jailbird” y ese riff embriagador, imponentes con la cada vez más buena “Burning Wheel”, llegando a epatar con sendos “Shoot Speed Kill Light” y “Svastika Eyes”, casi sin programación pero respetando el arreglo original y arrasando con todo. Terminaron con un “Rocks” algo descoyuntado pero resultón.

Los Primal Scream de hoy son una banda de rock de sonido contundente pero clásico, lejos ya de las sofisticadas programaciones de sus discos más celebrados. Para esta ocasión no recuperaron las viejas formas pero sí adaptaron los temas a su estructura actual con resultados impresionantes.

Tras quince minutos de descanso dio comienzo “Movin’ on Up”, con potente sonido y coros sampleados. Todo siguió el orden original de la grabación, con la psicodélica “Slip inside this house” más de Manchester que de Glasgow, y la primera ración de baile inconmensurable de la noche, la adictiva “Don’t Fight It, Feel It”, menos noventera que la original y sin voces femeninas, pero con intensos arreglos de guitarras progresivas y pianos orgánicos. Tras el delirio, la bellísima y stoniana “Damaged” rompió lo previsible (el órden original del disco), y contó con una interpretación de altura que nos trasladó hasta pasajes más difíciles como “Shine Like Stars”, la hipnótica y espectacular “Inner Flight”, y “I’m Comin’ Down” con ese saxo arrebatador que remató más de un momento de la noche. Cuatro temas del “screamadelica profundo”, que buena parte del público (los más imbéciles, claro) entendió como un descanso entre pitos y charlas.

Muy listos ellos, se habían reservado una infalible traca final que quedaría para siempre en el recuerdo: primero, los dos “Higher Than the Sun” (para mí, la cumbre creativa de Primal Scream), unidos en una inmensa pieza para la que no encuentro palabras pero que no pienso olvidar jamás, luego la esperadísima “Loaded”, cuyas trompetas coreamos todos mientras la sala se convertía en una enorme pista de baile simpatizante del diablo, y finalmente una eterna y definitiva “Come Together” con un coreado acapella como remate, que aun resuena en la noche madrileña.

Podría haber estado mejor. Podrían haber llevado un par de señoritas para hacer las voces negras de algunos temas (al parecer en Barcelona llevaban una, no sé por qué no en Madrid), o haber añadido un set final “realmente electrónico” que hubiera hecho las delicias del público ravero, o sobre todo haber ampliado repertorio con el “Dexie-Narco EP”, y esos tres temas fantásticos de “Screamadelica” no incluidos en “Screamadelica”. Pero sonaron impresionantes (tanto que dicen que La Riviera suena tan mal) y absolutamente entregados, y con un regreso screamadélico preparado a conciencia para, desmarcándose no sin dificultad de la inevitable nostalgia, convertirlo en reivindicación. Ah, y con un Bobby Gillespie que parece no envejecer, ajeno a las poses prepotentes tan habituales en las estrellas británicas. Como Chinaski de Killthemosquito (con quien comparte dieta y peluquero), pero más tímido que macarra.
Un lujo.

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Comentarios:

Pues estos señores van al FIB 2011, junto con The Strokes y Arctic Monkeys. Mañana escribo las entradas.

Lo dijo maiquel_nait el 24.11.2010 a las 16:36

Al año que viene van a sacar la edición especial 20 años del disco, remasterizada por Kevin Shields.

Lo dijo maiquel_nait el 24.11.2010 a las 20:03

Pues habrá que comprarse la entrada del FIB con la paga…..

Lo dijo gatita norte el 24.11.2010 a las 22:40

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