Rebelión sistémica contra el sistema

Con la aproximación de las elecciones generales municipales, uno va descubriendo que la protesta y la revolución no es un concepto monofacético, y que existen muchas maneras de demostrar al mundo que no estás en su misma onda. Especialmente con este mundo de conectividad absoluta.
Disfrazados de meme, de moda pasajera, de estupidez y subnormalidad, encontramos lo que me comienza a parecer genuinas formas de protesta y autoafirmación. Algunas más acertadas que otras, cierto, pero igualmente revolucionarias.

Después del salto, dos ejemplos de revolución modesta, el primero exitoso, el segundo no tanto: el planking, y el parkour.


PLANKING: surgido en Australia, es evidentemente una protesta que afirma el absurdo de un mundo rígido e inflexible con los disidentes que no desean formar parte de esa multitud alienada. Para mi, es una expresión de rebelión revolucionaria. No hay ya movimiento, no hay ya arriba y abajo en su concepto habitual, no hay deseo de ser el objetivo de la cámara: se evita mirar al objetivo. Deberemos seguir este movimiento, y esperar su cristalización y articulación posterior. Estamos en las orillas de un auténtico tsunami que arrasará con las ideas preconcebidas.

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PARKOUR: de origen francés, el parkour nació en los barrios marginales de París, pero con vocación de ser una expresión universal del sentir de los marginados. Evidentemente, no era exportable, y aquí podeis ver la prueba. Revolución abortada, sin duda.

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No bajeis la guardia. En nuestro mundo actual, la revolución no es ya una cuestión de masas, es una cuestión de originalidad.

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