Querida Belén

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Querida Belén:

Aunque lógicamente lo ignore, usted y yo nos conocemos desde hace muchos años. Dudo mucho que pueda encontrar mayor seguidor de las emisiones televisivas en las que participa que este humilde ciudadano. He seguido su biografía mediática no sin reticencia, lo reconozco, ya que el mundo de los toros, los toreros y las torerías me repugna. Pero sin embargo confieso que cuando un personaje sabe y disfruta de meter caña, caigo automáticamente a sus pies. Porque usted disfruta, no me lo negará, de todo este entramado de idas y venidas respecto al torero que un día la preñó –le hablo así, para que me entienda– y todo lo que al torero ha rodeado desde entonces.

En cualquier caso nada de esto importa.

Porque no me negará, querida Belén, que usted hoy está por encima de todo asunto. Por encima de todo todo. Por encima de usted misma, si me apura, y hasta por encima de la misma mismidad. Es su propia existencia lo que es noticia, ya nada importa la Campanario, el marido de la Campanario, el pollo de Andreíta o el universo interior del defensor del menor. Importa usted. Usted, y los dividendos que generan todos y cada uno de sus movimientos, por simples y livianos que sean.

Y conste que no me importa si usted vende su ser por capítulos, ni si tres millones de personas lo compran descuartizado cada tarde. Al fin y al cabo así funciona este negocio: ustedes venden y nosotros compramos. Lo que me importa, lo que me lleva a dedicarle estas líneas, es la impresión que me produce contemplar en lo que se ha convertido en los últimos tiempos.

Dicen que es usted un juguete roto. Lo dicen las gentes de otras televisiones mientras babean ante un pastel que les resulta inalcanzable y por tanto indigesto. Lo mismo que haría su cadena en situación inversa, no crea. Lo dicen también los profesionales de los medios serios, esos que hace tiempo descubrieron que hablar de usted subía su audiencia, y utilizan la coartada ética para llenar minutos de radio y páginas impresas, y más que para sacar mierda, para hablar de quien la saca, que para mí es lo mismo. Pero se equivocan todos. Porque usted, querida Belén, no es un juguete roto, usted es un enorme proyecto televisado paso a paso de forma fascinante, de lo que bien podría ser en un futuro próximo un juguete roto. Y todo esto ocurre mientras empieza a pasearse como si Agustina de Aragón se hubiera esnifado a Jackie Onassis. Pero tampoco es eso lo que me preocupa, y en cualquier caso, no soy muy partidario de las teorías que basan su éxito en la idea de una pobre chica utilizada, exprimida y expuesta vilmente por los medios hambrientos de beneficios a cualquier precio. No es nuevo que la fama engrandezca y de poder, pero absorba, desbarate y hasta elimine todo rastro cuando las cosas dejan de deslumbrar. Usted sabrá dónde está y por qué.

Lo que a mí me preocupa y me empuja a decirle todas estas cosas es precisamente ese poder que lleva consigo el éxito, y el uso y el abuso que se haga de él. Porque mientras usted se dedicaba a taladrar al padre de su hija, y se dejaba taladrar por su esposa de él, o mientras usted se casa con un camarero, se disfraza de Madonna en un carnaval, o se alicata la cara hasta parecer otra, todo es espectáculo, entretenimiento, en definitiva, televisión. Pero una cosa es ser una madre luchando por los derechos de su hija, y otra muy diferente autoproclamarse princesa del pueblo y pretender convertirse en altavoz de mayorías oprimidas. Es cierto. Bien pensado no es ni Agustina ni Jackie, es Encarna Sánchez travestida de Rosa Díez.

No, no, querida Belén, no me niegue que lleva usted toda esta temporada intentando convertirse en la voz de España, juzgando y sentenciando lo que es justo y lo que no lo es, y dando por hecho que lo que a usted le parece bien, es lo que debe parecer bien a cualquier buena persona.
Es usted una empalagosa telepredicadora que lanza peligrosos mensajes populistas. Y es usted muy facha, aunque ni siquiera se haya dado cuenta, y encuentra el caldo de cultivo perfecto en esta época de crisis. Así llegaron los nazis al poder, y así triunfaron figuras como Jesús Gil o Ruiz Mateos. Y a mí me da miedo verle campar a sus anchas, y exhibir su prepotente ignorancia en prime time. Porque una cosa es imaginar a cinco millones de personas esperando ver la nueva cara de la Esteban, y otra que de ese rostro ya sin expresión salgan perlas como “en este país los corruptos a la calle y los parados a la cárcel”, o “si yo fuera presidenta del gobierno, iba a arreglar todo esto bien pronto”, mientras una cohorte de bufones y aduladores, le consiente y malcría hasta límites fuera de cualquier lógica.

Es por eso que hoy me dirijo a usted con estas letras, surgidas desde el miedo y la preocupación, ahora que con su nueva cara piensa ser la primera en felicitarnos el nuevo año 2010. Espero, querida Belén, que el nuevo año no rompa el juguete, pero sí que lo remueva lo suficiente como para que un buen día recupere usted el sentido de su existencia televisiva, antes de ser fagocitada por su propio ego impertinente y el de sus colegas de mascarada. Mientras tanto, y ya que todo se le ha subido tanto a la cabeza y su cara difícilmente se inmuta, mejor descanse así. Espero que no le importe reposar invertida hasta nueva orden.
Y recuerde que no hay nada malo en la ignorancia, salvo cuando se convierte en virtud. Por mucho que se empeñe.

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Comentarios:

Lo que hay que ver lo acongojados que están algunos que comparten plató con la susodicha, que presumen de ilustrados y callan vilmente…

Sin embargo, no tengo muy claro si al hablar de ella aunque sea a modo de crítica, cebamos el ego ignorante ese que tiene y hacemos que los que la rodean parezcan más listos de lo que son.

Por otro lado, ¿qué fue antes el huevo o la gallina? Si esta señora se cree la princesa del pueblo, está en su derecho de creérselo y no ir al frenopático, pero ¿qué decimos de todos aquellos que la ven y además aplauden? quizás sea más delirante que haya televidentes que lo crean y no se partan el culo… aunque quizás, lo sepan y son los que más se rían y nadie la toma en serio…

En cuanto a la productora y TeleÑaco son un negocio, y por tanto buscan rentabilidad… y además no creo que haya ningún conflicto ético con ello… o sí, cuando se permite que la ignorancia, la estulticia y sobre todo la falta de respeto sean la nota predominante?

Ah no, que eso es habitual!

Ejemplo:

http://www.youtube.com/watch?v=QFe0psFPpjk

Lo dijo Kramp el 28.12.2009 a las 01:18

no la pongas del revés que le van a saltar los puntos.

Yo no la he seguido mucho, pero el otro día la vi en sálvame y me pareció que es un mono de feria al que le dan calor a la silla cada vez que quieren que diga una panochada. Supongo que nadiele tomará en serio, no?.

Lo dijo Antoinette el 28.12.2009 a las 10:18

Pues señoras como mi tía abuela si la toman en serio.

Lo dijo Velma Doo el 28.12.2009 a las 12:58

Es que estamos gobernados por las tias abuelas. Es lo que tiene la democracia. Por eso da todo tanto miedo…

Lo dijo Acid Queen el 28.12.2009 a las 14:44

Sí que hay quien la toma en serio, sí… normal, si la venden como la voz y la princesa del pueblo…

A mí es curioso lo que me pasa, y es que cuanto mejor me cae Kiko Hernández, que antes no soportaba, peor me cae la Esteban.

Lo dijo Tecnoyonki el 29.12.2009 a las 13:18

Háztelo mirar… jajja…

Lo dijo Acid Queen el 29.12.2009 a las 16:14

Pues si, señoras que votan a la “gente de bien” que dice ella…

Lo dijo Velma Doo el 29.12.2009 a las 19:21

Mi teoría es que la han matado y han puesto a otra con arreglo de chapa. Posteriormente se degradará e irán repetiendo el proceso.

Lo hacen para rayarnos.

Lo dijo bidelo el 30.12.2009 a las 19:18

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