Lo mejor de 2011: la selección de Acid Queen

DISCOS DE ALLÍ

Los pelos de punta, oiga. A estas alturas de la vida, y me veo desarmado y con los pelos de punta ante la escucha de mi indiscutible número uno de este año: Bon Iver con “Bon Iver”. No lo escucho más por no entrar en trance y perder el control, pero es imposible tanta belleza y tanta emoción, en un trabajo clásico de sonido contemporáneo y un buen gusto totalmente antinatura. “Calgary” su primer single, es buena muestra de ello. Y lo mejor es lo que nos queda por disfrutar de un genio llamado Justin Vernon, responsable de todo esto.

Imagen de previsualización de YouTubeBon Iver “Calgary

Y claro, no hay manera de salir peinadito a la calle, porque los pelos se quedan bien tiesos al escuchar el esperadísimo “Metals” de Feist. Era muy complicado este trabajo después del éxito de “The Reminder”, así que Leslie Feist ha optado por huir del pelotazo y concebir un buen número de canciones bellísimas, de líneas austeras y remota calma. Lejos del bullicio, “Metals” suena a blues épico y primitivo, con canciones hermosas y arreglos corales espectaculares. Y no se puede cantar mejor. Una grabación donde se escucha hasta el aire, la respiración o el latido de su corazón. Directa al 2, por lo menos.

Imagen de previsualización de YouTubeFeist “How Come You Never Go There”

Y ya me resigno a llevar estos pelos de loca porque no puedo parar de escuchar “Father, Son, Holy Ghost” de Girls. Porque es una sucesión de canciones perfectas y arriesgadas, que abarcan desde lo más delicado y sensible, hasta el rock más sucio y desatado posible. Y todo cuadra, se complementa y se equilibra, en una grandísima colección de medios tiempos, producidos y arreglados con gran talento, que sin duda colocará definitivamente al dúo entre lo más grande del indie actual.

Imagen de previsualización de YouTubeGirls “Vomit”

En el cuatro no puedo evitar a Adele. Lo siento porque seguro que es tan petulante como dicen, y tan estúpida como insinúan. Pero lo cierto es que “21” me parece un disco perfecto de canciones perfectas que no se pueden interpretar mejor. Y me da lo mismo que venda millones de copias y guste a quien gusta de Sergio Dalma o Rod Stewart. Algo que, en cualquier caso no dejaría de ser más que un punto a favor de ese público, y uno en contra de los modernos prejuiciosos que la consideran sobrevalorada. Anda ya. Y otra cosa… para mí, también “Rolling in the deep” es la indiscutible canción del año.

Imagen de previsualización de YouTubeAdele “Rolling in the deep”

Directa al 5 una de mis debilidades: Marianne Faithfull, la musa de todas las drogodependencias que nos ha regalado “Horses and High Heels”. Grabado en New Orleans, combina temas propios y versiones, todo ello impregnado de la decadencia propia de una tierra de ricas culturas y realidad devastadora. Cabaret blues con la personalidad inconfundible de la Faithfull. Ha pasado desapercibida, pero ésta es mi personal apuesta.

Imagen de previsualización de YouTubeMarianne Faithfull “Why did we have to part?”

Tampoco ha decepcionado nada “Ceremonials”, el esperadísimo segundo álbum de Florence + The Machine. Al contrario, es uno de esos discos que crece cuanto más se escucha. Se nota el esfuerzo de su autora por estar a la altura de sí misma sin caer en obviedades de furor masivo. De poner algún pero, éste sería el exceso, vocal y musical, y ese preciosismo recargado que a veces lleva al límite y puede parar a más de uno, aunque la contundencia de bocados como “No light, no light” o “Al this and heaven too”, debería disipar cualquier duda.

Imagen de previsualización de YouTubeFlorence + The Machine “No light, no light”

Otros discos interesantes son, el también esperado nuevo largo de Fleet Foxes, “Helpless Blues”, que lejos de decepcionar abunda en la fórmula conocida llevándola a cotas más complejas. No es fácil una primera escucha, pero esta combinación entre Van Morrison y Crosby, Stills , Nash & Young, reforzada por una base musical cargada de sonidos extraordinarios y contemporaneidad es de nuevo infalible. Como “C’mon” de Low, con los mejores subidones del año, para un álbum denso, afilado y emocionante. Low es mi debilidad. También hay que destacar el sorprendente regreso de Josh Rouse, ahora con The Long Vacations, una delicia americana del mediterráneo, entre el jazz, la bossa nova y mil raíces sensibles al pop de cámara y al folk rock más clásico. Y no me olvido de lo nuevo de Wild Beast, y esa personalidad que les hace grandes, o lo de The Pains Of Being Pure at Heart, que incluye uno de los temazos del año, “Belong”, lo de Patrick Wolf en “Lupercalia” y esa elegancia supergay muy suya, y el debut de Anna Calvi, otra que si se dejara de divismos, se cambiara de ropa de vez en cuando y se tomara en serio esto, sería grande de verdad.

Imagen de previsualización de YouTube The Pains Of Being Pure at Heart “Belong”

 

DISCOS DE AQUÍ

Respecto a la producción musical española del año, me da cierto rubor reconocerlo pero creo que Guille Milkyway lo ha vuelto a hacer y “La Polinesia Meridional” de La Casa Azul me parece el disco del año. Algo muy personal mío porque pienso que es un disco divertidísimo y lleno de canciones preciosas, pero sobre todo porque es como si el autor entrara en mi mente y recolectara lo que más me gusta de la música de baile de todos los tiempos. Escuchando “La Polinesia Meridional” escucho a Cerrone y a Alec Costandinos, y escucho el catálogo de Casablanca Records, el de Salsoul y hasta lo mejor del Philadelphia Sound, y veo aparecer a Ultimate, a Musique, Gaz, Poussez, a la orquesta de Mike Theodore, la Motown y al Northern Soul…, y claro: me rindo. La Casa Azul se ha convertido en un punto y aparte, y para mi es una debilidad incontestable que me lleva a colocarlo en el número uno.

Imagen de previsualización de YouTubeLa Casa Azul “La Polinesia Meridional”

Pero de no haber existido el nuevo trabajo de Milkyway, y volviendo a la realidad, mi mejor nota iría para Fernando Alfaro y una obra maestra llamada “La Vida es Extraña y Rara”. Un trabajo que ha pasado bastante desapercibido y que sin embargo devuelve a Alfaro a su mejor momento creativo, sin perder un solo punto de su extraño y atractivo universo de personajes perdedores y freaks. Canciones como “Gol Psicológico” o “Extintor de infiernos”, no son más que una muestra abrumadora de ello.

Imagen de previsualización de YouTubeFernando Alfaro “Extintor de Infiernos”

El costumbrismo de autor, no exento de humor e ironía, de Nacho Umbert & La Compañía en “No os creáis ni la mitad”, irrumpe discretamente en lo más alto de mi lista particular. Filosofía doméstica con personajes cercanos en forma de canciones bellísimas envueltas en un sonido de cámara con delicadas cuerdas y pop equilibrado. Adoro las historias que cuentas “Sr. Esteve” o “El mort i el degollat”, y la extraña distancia que une a Umbert con sus personajes.

Imagen de previsualización de YouTube Nacho Umbert & La Compañía “El mort i el degollat”

Tras la discreta decepción de “La Zona Sucia”, con su producción AOR, y sus coros infantiles, viene Nacho Vegas y rompe con todo presentando el mismo año un EP de seis temas maravillosos, afilados, abrasivos y profundamente bellos, bajo el título “Cómo hacer crack”. Y recupero la fe en su talento de inmediato, y alcanza el 4 en mi lista. Y encima el disco sale a la venta en una edición cuidadísima con el vinilo dorado, absolutamente irresistible. El tema “Cómo hacer crack” es el reflejo social más arrollador del año, y “En mi nueva vida” el temazo.

Imagen de previsualización de YouTubeNacho Vegas “En mi nueva vida”

Otra de mis debilidades se va al puesto 5 gracias a “La Joven Dolores”. El disco que lanzó Christina Rosenvinge a principio de año me parece estupendo. Y viene a confirmar una realidad muchas veces discutida a base de prejuicios: Christina es una gran compositora y a estas alturas ha conseguido una personalidad propia. No hay más que escuchar “Canción del Eco”, y morirse de gusto. Y ya está bien de tonterías.

Imagen de previsualización de YouTubeChristina Rosenvinge “Canción del Eco”

Lo cierto es que no ha sido un mal año para el pop nacional. “Tara Motor Hembra” de Nuduzurdo, es un disco en principio difícil pero que acaba convenciendo, y sonando a único. “Prometo hacerte daño” es una joya, como el “Diamantes” de El Columpio Asesino, que contiene gemas de rock bailable y personal que no podemos olvidar, o el “Plus Ultra” de Pumuki con el que vuelven a impactar, y se convierten en una banda imprescindible y llamados a ser grandes, grandes; igual que los flamantes Senior i el Cor Brutal, que desde Valencia acaban de publicar “Gran”, con canciones estupendas y un sonido pletórico (la imprescindible mano de Refree), que combina mejor rock americano con el folk de autor mediterráneo más desacomplejado, o Disco Las Palmeras! , con “Nihil Obstat”, convertidos desde ya en la gran banda cañera del indie español, gracias a temazos como “A los indecisos”, y Parade que ha vuelto con ”Materia Oscura” un disco creativo y encantador que contiene himnos como “No más rocanrol”, y devuelve la alegría a su autor.

Imagen de previsualización de YouTubeParade “No más rocanrol”

Otros discos interesantes han venido de la mano de María Coma, quien con su acercamiento al pop sofisticado desde el piano clásico, nos ha dejado delicias como “Tots els colors”, La Bien Querida, Bigott, Rusian Red (y fuera complejos, que ya está bien), Maronda, los ya algo cansinos Manel, o incluso los, para mí sobrevalorados, Antònia Font. Y luego está lo de Anntona, que todavía no sé si me gusta o me repele, por lo que me atrae muchísimo, e incluso Manos de Topo, con muy buenas e ingeniosas canciones, y que de no ser porque su líder sigue cantando como si al de Danza Invisible le practicaran una vasectomía sin anestesia, hasta estaría entre mis favoritos de este completito 2011.

María Coma “Tots els colors”

DIRECTOS

Buenos y bonitos directos lo que he visto este año. De la belleza épica y sin límites de Low en el Primavera Sound, hasta la contundencia rabiosa de And So I Watch You From Afar en el FIB, una buena colección de puestas en escena, saber estar, interpretaciones emocionantes y cómo no, algunas decepciones.

Me cargó mucho el concierto de Elbow en el FIB, al que no encontré el gancho de la anterior ocasión. Me pareció flojo y decepcionante y encima me perdí a Herman Dune. Menos mal que meses después estuve el concierto de La 3, que sonó precioso y se salió de bien. Qué gran banda, qué bonita guitarra y qué canciones tan chulas, las de los Dune. Tan bonito como la presentación de “Gran” de Senior i el Cor Brutal en el Teatre El Micalet. Pedazo de banda con sonido americano (que no americana, no se confundan), que por momentos sonaban emocionantes como Band of Horses, o auténticos como un joven Neil Young. O al revés, que también. Desde luego mucho mejor y más real que lo de Anna Calvi en el FIB, quien no estando mal, resultó fría y automática hasta aburrir. Y eso que era la sensación de la temporada.

Muy buenos conciertos he visto este año, sí. Como la Rosenvinge en el Mirror, que mejora con los años, o la presentación de Fernando Alfaro en el Loco Club, que fue sensacional, o como el de Nudozurdo en el FIB, que cada vez me gustan más, o los de Nacho Umbert en el Tanned Tin y en el Wah Wah, de donde salí prácticamente enamorado. Qué estilo y qué clase lo de estos señores. No como lo de El Guincho en el Wah Wah, que me aburrió hasta el cabreo, o como el paverío de la cantante de Triángulo de Amor Bizarro, que en pleno Teatro de Castelló, lamentaba que no hubiera una barra de birras a pie de palcos.

Buenos conciertos y grandes sorpresas las de este año. Como la sesión de soul del bueno de JC Brooks & The Uptown Sound en el Loco, con el que vibré y eché de menos más música negra en vivo, o el gran espectáculo de Congotronics vs. Rockets en el FIB, que me hizo flipar durante casi dos horas con una música a priori para mí, tan ajena.

Pero lo que más me ha emocionado y arrebatado, lo que más me ha vuelto loco de verdad este año sobre un escenario son cinco conciertos, como cinco gozadas inolvidables. En orden inverso, en el número cinco de mi particular lista, Arcade Fire en el FIB. Qué pedazo de fiesta y que saber estar y sonar sobre las tablas. Ya lo sabía, no me pilló de sorpresa, pero lo disfruté por igual. Grandes de verdad. En el cuatro, un para mí sorprendente Sufjan Stevens en el Auditori del Primavera Sound. Exquisito, divertido, y espectacular como pocas cosas he visto jamás. El tres es para el directo de Portishead en el FIB, que me robó el alma y aun no me la ha devuelto. En el dos, unos clásicos de mis listas, pero inevitables de nuevo. Porque lo de Primal Scream y su “Screamadelica” en el FIB fue absolutamente arrasador. Aun me altera recordarlo.

Y por último, en mi número uno, el increíble concierto de Bonnie “Prince” Billy en el Loco Club. Absolutamente inolvidable el encanto y la talla de Will Oldham sobre el escenario, acompañado de una banda impoluta y desgarrando canciones enormes que nos dejaron con la boca abierta y el corazón robado.

Grandes conciertos los de este año, sí.


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