El FIB 2012 en 20 Fotos, parte II

EL ORGULLO YANKI

No ha sido esta la edición con más número de bandas del otro lado del charco, pero como suele suceder, son pocas pero muy bienvenidas. Por supuesto, aparte de los ya comentados Bob Dylan, De La Soul o At h Drive-In, desde el continente americano llegaron bandas como School Of Seven Bells, que nunca llegaron a conectar con el público, ni la hora y el escenario fueron los más adecuados. Su pop shoegaze electrónico nunca llegó a cuajar, si acaso en algún pasaje instrumental más hacia el final cuando tiraron de una electrónica más potente. Timber Timbre también tuvo que luchar contra los elementos, esta vez en forma de solape con Bob Dylan, cuando compartían claramente espectro de público. El canadiense se presentó en solitario y con el apoyo de su guitarra y unos samplers, que al principio quedaron un tanto raros (eran como trinos de pájaros que no callaban), pero que luego, cuando su potente voz hizo presencia, quedaron en un segundo plano y mera anécdota. Sus canciones tan oscuras apoyadas por su grave voz tenían buena pinta, pero había que irse para coger buen sitio para Dylan y sintiéndolo mucho, nos tuvimos que ir. Ya para mejor, Disappears lucharon contra el solazo y la primera hora y lograron buena nota. Con Steve Shelley de Sonic Youth a la batería, tirando de redobles como curiosidad, y una colección de canciones de potente base rítmica, ritmos repetitivos y voz que más que cantar arengaba. Hubo versión de Suicide y mucho headbanging, y la sensación de que unas canciones funcionaban mejor que otras. Replicate y Pre-language temazos. Kurt Vile & The Violators, el jueves, demostraron por qué son uno de los grandes secretos a voces de la música folk-rock americana. Su rock de sonido algo destartalado, lisérgico y lo-fi y su pericia instrumental (y la de la banda) junto a la presencia (vaya melenones al viento) y sus canciones que abrazan lentamente hicieron que el público congregado ante ellos fuera creciendo. Incluso se atrevió a cantar algunas canciones él solo con la guitarra, aunque fue en las descargas de electricidad de la banda donde su actuación tocó techo. Un nombre a seguir de cerca. Como The Antlers (en la foto), que dieron un breve concierto mientras anochecía que puso los pelos de punta a más de uno. Pop ligeramente electrónico, y voz en falsete para llenar el Fib Club de melancolía y emoción a raudales. Tocaron todo temas de su nuevo EP, eso sí. Y otra que dará que hablar fue la pequeña pero hiperactiva Zola Jesus, acompañada esta vez de banda, mostró sus capacidades vocales y sus canciones oscurísimas, y acabó corriendo descalza entre el público mientras los de seguridad y el técnico de sonido la perseguían con cara de apuro. Grande.

LOS VIEJUNOS

El cupo de viejunos, escenario grande aparte, estuvo esta vez compuesto por Robyn Hitchcock and The Venus 3, que se presentó con una camisa a lunares a juego con la guitarra y la correa de ésta, y con unos cuantos REM en la banda. Robyn estuvo siempre muy cercano y simpático, y sus canciones de pop clásico sonaron pues eso, clásicas, y muy bien interpretadas. Gran oportunidad de ver a este cantautor y contador de historias acompañado de banda de lujo. Con Buzzcocks llegó la energía; otro de los grupos clave en el punk británico llegó con bastantes años a la espalda pero con fuerzas y sonido de sobra como para reventar el escenario Trident Fiberfib (pese a que actuaron a la vez que la infame Jessy J). Ellos se lo pasaron en grande y el público más, en uno de esos conciertos de no parar de saltar. Repaso por su discografía y final de traca con Ever Fallen in Love y Orgasm Addict. A hombros. Los veteranos menos conocidos era Department S (en la foto), que ni siquiera llegaron a sacar disco en los 80. Aún así y con cantante nuevo (el original murió) dieron una lección de post-punk y de sonidazo. Cómo sonaron esas guitarras! Todos de elegante traje y el cantante con pose impertérrita, repasaron el disco que editaron tras volverse a juntar el grupo, con Is Vic There como punto álgido, algo esperado, claro.

EN GRAN BRETAÑA LO PETAN

Como siempre, el FIB es un buen lugar donde ver de cerca cómo están las cosas en el pop británico actual. Gran parte de los grupos de moda en las Islas siempre acaban en el cartel, ocupando puestos que desde aquí muchas veces no se acaban de entender, y que en escena algunos reivindican, y otros no. Uno de esos nombres es el de Ed Sheeran, un chiquillo pelirojo que canta cosas como muy teenagers, y tiene a todo el escenario grande repleto de público para verlo a él solo con su guitarra y unas pantallas detrás. Algo difícil de creer, desde luego. The Vaccines mostraron un poco que se les está acabando el hype y que si no le ponen más ganas eso no funciona. Las nuevas canciones son más largas y “adultas”, por lo que pudimos ver, pero lo que la gente pide son himnos tocados con ganas, y ellos los tienen, pero les falta algo, tanto en el sonido como en la personalidad que no acaba de funcionar. Se acordará alguien de ellos al año que viene? Cosa contraria lo que le sucedió a Miles kane (en la foto) que vino, cantó y venció. Concierto corto y a primera hora con llenazo y público entregado. Sus pantalones de serpiente no eclipsaron un repertorio de pop-rock británico muy setentero y lleno de hits. El momento trompeta y teclado a la vez fue genial, y el final de traca, con el público haciendo los coros de Come Closer incluso cuando la banda había abandonado el escenario. Otros que cumplieron fueron los Maccabees, una especie de mezcla de sonidos épicos con juegos de guitarras a lo Foals que tienen su punto. Les sobra un poco la pose de mojabragas y llorones, y las canciones del último disco ganan con respecto a las anteriores, gracias a los juegos de líneas melódicas a base de punteos y la épica bien controlada. Ayla o Pelican son temazos sin duda. Bombay Bycicle Club son otros que ocupaban puesto de honor y cumplieron a medias, el concierto es divertido, simpático, tocan bien, tienen buenas canciones, pero no me acaban de llenar, les falta algo. Pusieron escenografía de lujo y tocaron todo lo tocable, el concierto estuvo bien pero… no calan. Son jóvenes, esperemos a próximos trabajos.

LOS CIERRES

Como comentábamos antes, resulta difícil encontrar grupos con los que cerrar un escenario grande de festival como es el Maravillas haciendo bailar a la gente de forma digna, y sin recurrir a los que lo llevan haciendo desde los 90. En esta edición se apostó por nombres como David Guetta o Chase & Stauts, ya comentados, y por Example y Crystal Castles. Example venía como un gran hype en UK y en ningún otro sitio, con un nuevo disco a punto de ser editado y con alguna canción que ha sonado por aquí. Su receta es sencilla pero efectiva: mezclar rap con estribillos cortos, y meterle mucho bombo 4×4 y algo de dubstep. Lo petas. Viene acompañado por una banda que no para un segundo, aunque el que debería parar es él, pesadísimo con tanto ahora palmas, ahora circle pit, ahora más palmas, ahora unas encima de los otros… plastísima. Aparte que a la segunda canción ya se le ven todas las costuras y la quinta ya es infumable. Se le fastidió algo justamente en el temazo (kickstarts) pero lo solventó muy profesionalmente, aún así, muy flojo el espectáculo, bastante insoportable si tienes más de 30. Porque los guiris, ahí, se lo pasaron bomba. De no dar crédito. Y Crystal Castles viene avalados por los medios más serios que ya los encumbraron cuando editaron su primer trabajo. Lo malo que les ha pasado es que ya no sorprenden a nadie porque llevan años sin parar de girar haciendo lo mismo, y esas extrañas raves de technopunk como ya que no salen solas y por mucho empeño que se ponga no siempre cuadran. El concierto tuvo altibajos, como siempre con la voz de Alice perdida entre tanto efecto y tanta potencia de bajos; salieron tarde y con botella de jack daniel’s en mano para beber a trago, presentaron canción nueva y tiraron de (corto) repertorio, llegando a buen puerto en pocas ocasiones. Celéstica, y sobretodo I’m not in love al final, con la voz por fin audible fueron lo mejor del concierto, junto con la escenografía, tan simple como acertada.

LA ELECTRÓNICA

Poco podemos aportar sobre la electrónica del FIB 2012 ya que no estuvimos presentes en gran parte de los artistas de este estilo. No se, a altas horas el escenario pop nos llena más (que dure siempre), pero lo poco que vimos nos gustó. Vimos a Yuksek, en formato banda, cantando y tocando sus canciones en directo, algo no esperado pero bastante atractivo, aunque a alguna canción le faltara algo de punch. Vimos a Sebastian, bueno, la mitad de su set, y este sí es un Sí sin peros. Sesión bailable y disfrutable, no tan obvia como lo esperado, y estética cuidadísima tanto en el escenario como en las proyecciones, a modo de tótem fascista o de Gran Hermano mandando votarle o bailar. Music for the masses. Vimos a ShitRobot, y para variar nos gustó. Es lo que tiene el sello DFA. A mucha gente no le gustó por su linealidad y su falta de subidones pero yo disfruté como un enano de sus progresiones eternas y sus ritmos con toques italodisco y guiños a Moroder. Y dos ganadores totales: Total Enormous Extinc Dinosaurs, el llenazo del Festival en el escenario pequeño. Divertidísimo live sacando el mejor partido a su disco, con disfraz, voz en vivo, bailarinas y muchas ganas de pasarlo bien. Este es otro que apunta bien alto, merece escenario y hora de estrella ya, y Agoria presentando su espectáculo Forms (en la foto), que comezó con poquísimo público (el efecto Guetta) pero que fue aucudiendo a la llamada de su techno elegante y su espectáculo visual de nivel. Su sesión tuvo de todo, siempre muy sutil, muy bailable y muy agradable, hasta terminar con licencias al pop, finalizando con el How Deep is your Love de The Rapture que puso patas arriba el recinto. La verdad es que el domingo fue un día de tirar los pies a la basura, sin parar de bailar desde las 20:00!

HYPES, HYPES EVERYWHERE

La maquinaria hype británica no para y aquí está el FIB para traernos lo más característico y los grupos nuevos que más páginas de prensa han llenado. Serán para tanto?
Katy B llegará lejos si sigue trabajando con los productores con los que los hace. La chica es lista o ha tenido suerte y está consiguiendo hacer canciones radiables con bases y sonidos provenientes del underground. Su concierto, con banda, estuvo correcto, ella tiene voz, aunque le falta un poco, y el Sweet Dreams siempre es estupendo de escuchar. Howler (estos son americanos) también venían con el halo de notelospuedesperder. Tocaron a la vez que Vaccines y casi que acertamos yendo a ver a estos antes de acabar aquellos. Estos tienen lo que les falta a los ingleses: sonido y ganas, aunque les falta algo que tienen aquellos: canciones. Porque estos tienen 2, que dejaron para el final y la cosa estuvo muy bien, pero les faltan bastantes más para poder apoyarse en algo más que sonar como los Strokes siempre debieron seguir sonando. Lo de Spector (en la foto) sin embargo, es algo curioso: tienen una pinta rarísima, y se ríen de ellos, no tienen disco todavía y se ríen de ello (pidieron perdón por hablar tanto pero es que no tenían canciones como para llenar el tiempo que les habían dado) y no suenan a nada que esté de moda. Ellos suenan tanto a los 60 como a alguna década anterior, pero también a los 70 y a… Son un grupo de pop divertido, que puede irritar o gustar a partes iguales, pero que nos hicieron pasar un buen momento, sin duda. Celestine, Chevy Thunder o Never Fade Away son temazos, y eso es así. Otros jóvenes, y novatos que triunfaron fueron Django Django, que pusieron el escenario pequeño de vuelta y media a base de canciones frenéticas, cambios de ritmo impredecibles y percusiones totales. Default fue un no parar, me recordó a momentos como Over and Over de Hot Chip en su día, espero que no se quemen y tendremos hype para rato.

LOS ESPAÑOLES

La representación nacional estuvo como siempre en gran medida relegada a las primeras horas, lo cual implica tocar para menos público, pero también toca tirar de personalidad para demostrar que se merecen mejores slots. Como hicieron Juanita y los Feos, tocando a primerísima hora y consiguiendo que unos cuantos nos acercáramos y lo pasáramos genial a ritmo del punk-new wave de estos madrileños. Resumiendo, retahíla de hits y mucho mejor concierto de lo esperado, banda a seguir a tope, lo deberían petar por aquí. Tuya no solo lidiaron con tocar los primeros sino que además es que no tienen ni disco, por lo que poca gente desde luego, pero encantados que quedamos. Tuya es un proyecto nuevo, y promete mucho, con canciones muy diferentes entre sí, y muy buenos músicos en escena. Los Tiki Phantoms (en la foto) cumplieron su papel y congregaron a buen número de personas ante ellos, con la máscara del dios Tiki y disfrutando de su surf instrumental que no entiende de nacionalidades. Hubo momentos para interactuar con el público, y el esperado “Tiki on Me” fue sin duda de lo más divertido del fin de semana. La Casa Azul fueron los que más público lograron atraer, ya asentados en la parte alta de la escena pop nacional, y tuvieron mala suerte con el sonido, lo que hizo cabrear bastante a Guille, y para mí eligieron mal el repertorio. Una pena, porque el show con músicos de verdad (aunque no se sabe si son sólo testimoniales) y las proyecciones es de nivel, pero meter demasiadas canciones anodinas del último disco cuando tienes tan poco tiempo no fue una buena elección a mi parecer. Aún así, momentos muy brillantes si te gusta lo que hace, claro. Y hablando de brillantes, Joe Crepúsculo montó una buena ante una buena cantidad de fans que las cantamos todas. Su formato dúo da bastante de sí y suena decente, y su setlist sí fue acertado, metiendo hits por aquí y por allá, sobretodo al final que fue un karaoke total cantando La canción de nuestra vida y Suena Brillante. Otros que lo petaron fueron Pony Bravo, en escenario grande y sonando espectacular. Quizás debieron haber metido menos canciones de bajas revoluciones, pero para más de uno fueron todo un descubrimiento. La Ninja de Fuego y la enorme La Rave de Dios fueron los momentazos, junto con una canción nueva que presentaron al final, con un estribillo que dice algo así como “yo, yo camello, camello yo. “ Promete el próximo disco. Y los para mí ganadores del premio a la banda nacional fueron The Secret Society, de nuevo a la hora buena, abriendo el escenario grande, solazo y encima domingo. Nunca los había visto con formato banda y demostraron que son de los grandes, tanto a nivel composición como en directo. Su último disco es de lo que más escucho ahora mismo, e iba predispuesto pero aún así me sorprendieron gratamente. Grupo infravalorado sin duda, esperemos que la cosa cambie.

CONCLUSIONES

Y bueno, ya ha pasado la edición número 18 del FIB. Conclusiones? Pues que no ha sido uno de los grandes años sin duda. Ha faltado un concierto de esos que digas sólo lo puedo ver aquí, o que te llene totalmente. Ha habido buenos conciertos, muy buenos conciertos, pero ha faltado el sublime, es especial. Quizás las caídas de Florence and the Machine y Bat for Lashes hayan ayudado a que esa sensación se incrementara, ya que eran dos propuestas bastante diferentes al resto que vimos en el festival y podrían haber ayudado a incrementar la sensación positiva.
En el lado negativo, diremos que los nuevos tickets de bebida no nos han gustado nada y además han hecho retroceder al FIB en algo en los que eran los mejores sin duda, que es en la comodidad y en la gestión de las colas. A ver si toman nota para el año que viene. Más cosas negativas… el cierre del escenario pop del domingo, que no era pop. Exigimos a Aldo Linares siempre a esa hora. Guiris? Pues sí, a porrillo, sensación de que más que nunca. Problemas? Pues muy pocos, afortunadamente.
Cosas positivas, pues los escenarios, el sonido, la producción en sí, siempre un seguro en el festival. El recinto, todo lo cómodo que puede ser un recinto por el que circulan miles de personas y en el que estamos a 30 grados buena parte las horas en las que pasamos dentro. Y como no, la atmósfera que se respira en algunos conciertos, que sabes que sólo los puedes vivir así en sitios como este.

Para el año que viene esperemos que todo vaya a mejor. Y ahí estaremos, otra vez.

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