El FIB 2012 en 20 Fotos, parte I

THE STONE ROSES

Si tú no vas a Manchester, que Manchester venga a ti. La verdad es que no podía haber mejor forma de disfrutar de la vuelta de un icono del pop británico como son los Stone Roses que estar rodeados de compatriotas suyos haciendo karaoke y viviendo cada canción como si fuera la última. El concierto en sí fue bien, sin más, dejando ver que más allá de su disco de debut no tienen mucho que mostrar. Ian Brown desafinó, pero estuvo correcto, y los demás demostraron que son músicos de primera. Los mejores momentos, el comienzo con I wanna be adored, la locura lisérgica de Fools Good y el éxtasis británico que ocasionó I am the Resurrection al final.

BOB DYLAN

Bob Dylan dio un concierto de los de su última etapa, esto es, nadie sabe qué va a salir del escenario. Esta vez optó por un toque blues, y bajo esa premisa modeló y deformó sus canciones hasta hacerlas reconocibles sólo por los muy fans (alguien reconoció Times are Changing?) Esto junto a la cadencia reposada y lenta del concierto hizo que hubiera malas caras y éxodo a lo grande, pero el señor Dylan nos dio una lección de rock y blues americano, su banda sonó estupenda, se mostró sonriente y cercano pese a no decir nada, y terminó con un Like a Rolling Stone que nos puso la piel de gallina.

NEW ORDER

Este año la parte alta del cartel estaba repleta de “leyendas”, con el peligro que eso supone. Una carrera mítica y un repertorio fantástico no asegura un buen concierto, y así lo atestiguaron New Order, que dieron la sensación de abulia y algo de cansancio (sobretodo Brendan Summers). Llevan un espectáculo digno, con proyecciones, y algunas versiones actualizadas de canciones, pero otras no dejan de sonar a verbena, y eso es muy triste. Momento cumbre el homenaje a Ian Curtis con un Love will tear us apart que disfrutamos mucho pero en el que no se oía el bajo… Me quedo con True Faith y el poder haber escuchado Bizarre Love Triangle en directo.

DAVID GUETTA

Con él llegó la polémica y tras él se quedó. Lleno total en el Escenario Maravillas, pulseras de día por todas partes, padres acompañando a hijos por la parte de atrás, y un escenario en forma de nave espacial a base de pantallas de leds. No sabemos si lo petó pero sin duda fue uno de los momentos más lamentables que se recuerdan en el FIB, con esas bajadas de volumen para que la gente cante, esas mezclas hechas con los brazos en alto, ese cortar canciones diciendo “Sois el mejor público, esto es maravilloso…” En fin, en cualquier boda hay dj’s del mismo nivel a los platos. Comenzó con Titanium, quizás su mejor producción de última hornada, y terminó con I gotta feeling de los Black Eyed Peas, ojito al nivel. Que por qué lo se? Porque vi precisamente esto, el principio y me fui corriendo, y el final porque me vine corriendo para el momento vals. Y lo peor de todo es que el escenario y las proyecciones eran cutres a rabiar.

AT THE DRIVE-IN

Comeback de esos de coge el dinero y corre. Los de El Paso llegaron, montaron su set con un impresionante telón con un radiocassette dibujado, y en menos de una hora atronaron y enloquecieron al personal. Lo más “extremo” en cuanto a metal que se haya visto en el escenario grande del FIB, con Omar Rodríguez López llevando el peso instrumental con su guitarra, en un discreto segundo plano, sin apenas moverse, y un hiperactivo Cedric desgañitándose, yendo de lado a lado, bebiendo un extraño brebaje caliente y tirándose al público en varias ocasiones. Nada fácil para un público mayoritariamente no iniciado en este estilo de música, pero una brutal descarga de riffs, guitarrazos y chillidos. One Armed Scissors fue un locurón, así resumiendo.

DE LA SOUL

La caída un día antes de Florence And The Machine hizo que los horarios se trastocaran y que De La Soul pasaran a tocar en el escenario grande, en prime time. Poco se amedrantaron los americanos, que tiraron de recursos para convencer a los no iniciados, sabiendo que aquello no era el lugar más adecuado para un concierto tal cual de rap old school. Los tipos lo pasaron genial e hicieron divertirse a un público a base de peleas de gritos, movimientos de brazos sincronizados, mucha guasa y un repaso a su carrera. Si con Me, Myself and I se vivieron momentos divertidísimos de bailes locos y mucho brazo arriba, su momento cumbre fue al final, cuando regalaron el pasaje de Gorillaz donde colaboran, y gracias al cual visitaron el festival un año antes.

THE HORRORS

Uno de los grupos ganadores del Festival de Benicàssim 2012 fueron The Horrors. Ya olvidados sus inicios (no tocaron ninguna canción de su primer disco) y centrados en las atmósferas de sus siguientes trabajos, los de Faris ofrecieron un concierto muy serio, con sonidazo y un repertorio muy medido, metiendo las canciones más kraut y electrónicas a mitad, las de estribillos inmediatos rodeándolas, y terminado con largos desarrollos y texturas oscurísimas de canciones del Skying, con una “Moving Further Away” de 10 minutos sencillamente apoteósica. Estos pintan a cabezas de cartel en un futuro no muy lejano.

NOEL GALLAGHER

Y otro de los ganadores del festival fue el hermano Gallagher bueno, que en una hora aproximadamente se llevó de calle al público británico y también al nacional. Con una banda muy profesional, sin alardes, y muy buen sonido, fue desgranando su disco de debut e intercalándolo con canciones de Oasis nada obvias. El concierto resultó agradable y de emoción ascendente, hasta llegar al Don’t look back in anger final que hizo sonar las trompetas del apocalipsis como poco.

MAVERICK SABRE

A la misma hora que Noel terminaba su concierto, este joven irlandés comenzaba el suyo. Con una banda numerosa, corista de espectacular envergadura incluída, Maverick comenzaba su concierto haciendo un repaso a sus temas más soul, más clásicos, con su peculiar dicotomía pinta que tiene – voz que tiene. Pinta de Rooney meets Paquirrín, voz de cantante de soul clásico. Lo han catalogado como el nuevo Amy Winehouse, lo cual no se si le hará gracia, la verad. Lo suyo es renovar el soul con sonidos actuales, no en vano él comenzó como rapero. Y así, con un pie en radiofórmula de calidad y otro en clasicismo, fueron pasando las canciones mientras el público crecía en número. Más tarde el chico se desmelenó, se movió por todo el escenario y fue cantando las canciones más movidas y más modernas del disco, y ya al final nos puso los ojos como platos haciendo una versión de la canción de Chase&Status donde colabora (tocada con instrumentos), y con No One, una de las mejores canciones del disco, donde le metió bases dubstep al estribillo, y nos dejó entre el OMG y el WTF.

FUJIYA MIYAGI

Era la segunda vez que los veía y han confirmado que son de mis grupos favoritos para ver en directo, y eso que es difícil explicar por qué. No se, me generan un buen rollo que no puedo explicar. Tan hieráticos como siempre (gente gritándoles que se movieran), juntan espíritu kraut alemán con pop británico y sale algo entre medias del pop y la electrónica, que se puede bailar pero sin estridencias, cuyas melodías vocales apenas pasan de ser discursos, que es sencillo y a la vez complicado, que entra fácil y se queda rato,… y que acompañado por unas proyecciones gigantes queda un resultado tan atractivo como disfrutable.

CHASE AND STATUS

Resulta entre sorprendente y triste ver cómo desde hace unos año no salen grupos que puedan ocupar el puesto de “cierra escenarios grandes” que antes ocupaban con dignidad los Chemical Brothers, Underworld, The Prodigy, Orbital, Letfield, … Lo peor de todo es que esos grupos aún lo siguen haciendo, así se ve que la renovación no ha llegado en el mundo de los grandes grupos de electrónica. Y más tras la separación de LCD Soundsystem. Los grupos que ofrecen espectáculos electrónicos en escenarios grandes de festivales últimamente destacan poco por su sutileza, basándose siempre en la agresividad, los sonidos gruesos, big beat pero a lo bestia, sobredosis de beats por minutos y bien de drum and bass y dubstep. Chase&Status repetían actuación en el FIB tras su paso por la anterior edición, y aquí reivindicaron a gritos que les llamen de otros festivales al año que viene. Su propuesta es simple: sonidos de UK Bass a lo bestia adaptados a canciones con voces invitadas, unas veces más histriónicas y agresivas, otras más poperas y cercanas al gran público. Como grupo de cerrar un festival funciona perfectamente, con un gran espectáculo visual, un toaster animando (este año fue menos pesado que el anterior) y una colección de subidones para volver loco al público en cero coma. Canciones como Let you go o Time funcionan perfectamente, y, eso sí, el punto cumbre fue la versión que hicieron del Killing in the name of de Rage Against The Machine. Uno de los grandes momentos del FIB 2012 sin duda.

EL DESEMBARCO IRLANDÉS

Desde que Vince Power compró el FIB siempre hay amplia representación de grupos irlandeses en el cartel, él si que sabe promocionar lo suyo, aunque muchas veces mejor que no lo hubiera hecho. Esta vez lo hizo con varios grupos, que nada tenían que ver entre ellos. Pasemos un tupido velo sobre Sons Phonetic, una crew de raperos que nada aporta la verdad, y a Delorentos, un grupo que hace un pop rock bien ejecutado, caen bien, dan buen rollo… pero son anodinos como ellos solos. Seguro que los verán en carteles de festivales del año que viene, estos no paran de girar por aquí. Los más destacados, aparte de Maverick Sabre, fueron Ham Sandwitch y sus extraña y convincente fusión de pop rock con sonidos tradicionales irlandeses (ese violín siempre presente), su enigmática cantante y dos grandes momentos, la versión del Running up that hill de Kate Bush y el momento me tiro al público y tocamos todos juntos el tambor. Pues eso, sangre irlandesa, es que les va el jaleo. La ganadora de esta sección sería Lisa Hannigan, una chica pequeña y con aspecto angelical, y voz más todavía. Con una gran banda de apoyo, y basado en la tradición folk irlandesa, funcionó bien en las canciones lentas casi sin apoyo musical, pero explotó en las más movidas y con toda la banda a tope, dejando para un final apoteósico sus dos grandes hits, Knots y What’ll I do, dejando a la gente coreando el oh oh oh oh mientras saludaba con toda la banda.

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