Crónica FIB 2015. VIERNES. Ha sido divertido

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Tras una jornada de Jueves prácticamente de presentación, y con el concierto de Florence aún en la memoria, el viernes se presentaba como el primer día importante, de verdad, con los tres escenarios oficiales abiertos, y una programación completa y compensada. La caída de Stromae, sin embargo, lastró el día sin duda. Para los no fans de The Prodigy, el viernes quedaba sobre el papel algo flojo, pero vamos, sobre el papel también, el cartel iba en franco ascenso.
Así que de nuevo nos plantamos a primera hora (esta vez mucho más fácil y cómodo, lo que hacía también que los escenarios no estuvieran tan vacíos como en otras ediciones) y comenzamos el día con una concatenación de 3 conciertos de grupos nacionales “pequeños”. La organización tuvo a bien de escalonar los horarios a primera hora por lo que se podía dar un paseo y ver algo de los tres o de dos de los conciertos que abrían cada uno de los escenarios.
Los primeros en salir a escena fueron los murcianos (o de Cartagena) NUNATAK, una banda amplia, con un directo muy cuidado, y a los que habría que prestar más atención tras lo mostrado. Ellos hacen un pop clásico, con muchos arreglos, acompañados de violín y trompeta, y que suele ganar en intensidad y momentos épicos a lo largo de las canciones. Un placer también ver un frontman nacional con buena voz y sin miedo a usarla. Les seguiremos la pista.
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En el escenario FiberFIB, ya abierto para esta jornada, HOLÖGRAMA daba un concierto diametralmente opuesto. Dos miembros, uno a la guitarra y otro a la cacharrería electrónica y también a la batería (y con camiseta de Camarón), y unas canciones largas, atmosféricas, repetitivas, turbadoras, con unos subgraves de esos de atravesarte el pecho. Kraut, ruido, reminiscencias a Suicide para un concierto áspero para ser a primera hora, pero igualmente disfrutable.
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Los encargados en abrir el FIB Club fueron ELSA DE ALFONSO Y LOS PRESTIGIO, con una banda tan amplia como su nombre. Los barceloneses venían a presentar el EP del que tanto se está hablando en los círculos musicales. De nuevo, una propuesta distinta a lo ofrecido en los demás escenarios, estos más enfocados a los sonidos de los años ochenta, en su versión más “baladista”. “Gardenias” es un hitazo y en directo funcionó. Cantaron también en italiano, presentaron canciones, hubo punteos de mil tipos, y al final un gustillo a que hace falta seguir trabajando más tanto el repertorio como el directo. Con sólo un EP de 4 canciones editadas, es normal.
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En el escenario Las Palmas, comenzaba la actuación de la primera banda internacional de la jornada, los franceses MOODÖID, que fueron toda una sorpresa. Ataviados con ropas brillantes, así como los maquillajes, un carismático Pablo Padovani al frente, y una banda formada sólo por mujeres alrededor. Y una propuesta atípica, diferente y sorprendente, a medio camino entre el sonido disco, la psicodelia, el rock, el pop, y toques tanto africanos como asiáticos. Ahí es nada. Las canciones eran tan extrañas como atractivas, y el espectáculo estaba cuidado al milímetro, repartiéndose el protagonismo, jugando a los coros tanto una como dos como tres como todos los componentes del grupo dependiendo del momento, coreografías, juegos con el público… Un placer tener propuestas de este tipo cada año. Que sigan apostando por el pop europeo más allá de lo británico. Y vaya presencia tenía la bajista!
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Teníamos muchas ganas de ver por fin a LA BIEN QUERIDA en concierto presentando canciones en formato “electrónico”, tras sus dos últimos discos. También teníamos miedo a tenor de las críticas leídas varias veces tras varias actuaciones. Así que allí fuimos, a un escenario FiberFIB donde ya estaba todo listo para que comenzara su actuación. Una sencilla puesta en escena, tres sitios, ella en medio, David Beef a nuestra izquierda, con sintes y guitarra, y el ex Manta Ray Frank Rudow a nuestra derecha, con percusión y bajo electrónicos. El concierto empezó titubeante, con algún problema de sonido en los monitores que hacía que ella no se escuchara bien (de hecho entró mal en una estrofa), pero una vez resueltos, Ana se comenzó a sentir más cómoda y se vino arriba. El concierto fue corto (45 minutos) y se nos hizo muy corto (nos faltaron al menos dos hits de su último disco) pero repasó tanto su último trabajo “Premeditación, Nocturnidad y Alevosía”, como sus tres anteriores, de los que recuperó sus canciones más conocidas, versioneando las de sus dos primeros trabajos a un estilo más electrónico. El público también se fue viniendo arriba y aquello a partir de la mitad era una fiesta. Con “Poderes Extraños” terminó el concierto, dejando un buen sabor de boca al bastante numeroso público congregado ante ellos.
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En el escenario Las Palmas ya había comenzado uno de los conciertos más “guiris”, el de JAMIE T, un tipo muy conocido allí, con muchos premios y gran expectación por verlo tras su silencio discográfico de 6 años, pero muy muy poco conocido por estas tierras (pese a que ya tocó en el FIB 2007). Delante de un telón con la portada de su último disco, Jamie T presentó pocas canciones del mismo, y tiró de repertorio para contentar a los fans y mostrar su versatilidad. Su música es variada, su estilo es un rock destartalado, con unos característicos juegos vocales entre los distintos miembros de la banda, y momentos de belleza pop que se convierten en estribillos hooliganescos, además mezclado con un particular sello de rap que le asemeja al sonido de The Streets, pero más rock. Dificil de explicar, pero funciona. Tan pronto la lía parda con “Rabbit Hole” como canta acompañado sólo de guitarra acústica “Emily’s heart”, como enlaza dos de sus enérgicas canciones más “grime” o “rap” o termina su concierto con sus dos grandes hits, “Sticks’n’Stones” y una acelerada “Zombie”, con la que consiguió el pogo más numeroso de todo el festival. Es muy hooliganesco, pero tiene gracia, un sonido muy suyo, no cae en la autocomplacencia, y un carisma a prueba de bombas. Triunfará aquí algún día? Quien sabe.
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Mientras Palma Violets continuaban con la hora hooligan, en el escenario FiberFIB, nosotros fuimos al FIB Club a ver cómo defendía NUDOZURDO su nuevo disco. Siguen en formato trío, con Ricky Lavado a la batería para esta gira, y han dejado los pregrabados aparte (su último disco está lleno de sintetizadores) y esas melodías las toca Leo a base de punteos. Qué grandes son Nudozurdo, qué pedazo de músicos y qué canciones y qué presencia. Poco más puedo decir tras esto. En una hora presentaron 3 canciones nuevas y repasaron sus anteriores discos. Su sonido fue brutal, la base rítmica es una máquina, y su guitarra tan versátil como punzante. Lo que puede salir de esa guitarra. “El hijo de Dios” (versión sin acelerar de nuevo), “Mil Espejos”, “Dentro de él”, “Ha sido divertido”, “Prometo hacerte daño”,… o una “Dosis Modernas” tan intensa como inquietante, con la que terminaron. Al igual que el público, la entrega fue total, no había más que ver a Ricky Lavado estirando brazos entre canción y canción. Con ellos siempre se gana.
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Y pasábamos a ver uno de los platos fuertes del día. Ante nosotros, en el Escenario Las Palmas, iban a tocar dos grupos clave en los 90, cada uno en su estilo, y que han sabido o han tenido la suerte de que 20 años después, no sólo sigan teniendo tirón, sino que han ido añadiendo nuevo público joven a su legión de fans. Era sorprendente ver chicos y chicas muy jóvenes con camisetas, pancartas y letras pintadas con mensajes para Noel Gallagher, o al menos lo fue para mí, y comentarios tipo: por fin lo voy a ver, es un sueño para mí. No se si es que el Oasismo pasa de padres a hijos o es que sus canciones siguen atrayendo fans como lo hicieron entonces, pero resulta curioso que tengan tantos nuevos fans que no vivieron su época gloriosa, como gente harta de ellos, que sí que la vivieron.
La cuestión es que el escenario Las Palmas estaba a reventar, primer gran llenazo de verdad del FIB, con gente llegando hasta las gradas de la derecha. NOEL GALLAGHER AND THE HIGH FLYING BIRDS se han tomado en serio esta gira, y además, tras sus declaraciones diciendo que su anterior concierto en Benicàssim fue el mejor de su gira, las expectativas eran muy altas. Noel era cabeza de cartel de Latitude ese mismo fin de semana, y de T in the Park una semana antes, por lo que vino con todo: gran pantalla trasera, y sus High Flying Birds completados con sección de vientos esta vez. Y vamos, resumiendo, si eres Gallagherista o eres de Oasis, más vale que estuvieras el viernes en este concierto. Noel comenzó con canciones de sus discos en solitario, algunos con aroma a himno como “Everybody’s on the Run” (no cabía más gente a hombros en este momento) o “In the Heart of the Moment” como grandes highlights. Pero no fue hasta poco antes de la mitad del concierto cuando atacó con “Champagne Supernova” y la cosa se vino abajo. Esa cosa llamada la magia de Benicàssim aparece en estos momentos, cuando miles de personas cantan a voz en grito una canción que ha unido generaciones y ha traspasado fronteras. Noel continuó alternando canciones menos obvias de Oasis con sus canciones en solitario (para mi gusto abusó del Oasismo, sus dos discos no son malos y podría haber sacado más jugo de ellos), hasta un final apoteósico con “The Masterplan”, “AKA… What a Life!” y su sonido casi disco, y para terminar, vaya, no me lo esperaba, “Don’t look back in Anger”, con lo que todo acabó por explotar, estribillos karaoke, gente subida en hombros a gente subida en hombros, y, de nuevo, ese momento que se recordará al menos por muchos años.
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Más rápidos que una anguila nos supimos mover antes de que la gente se fuera en masa y llegamos al FIB Club poco después de que VESSELS hubieran comenzado su concierto. Otro de los conciertos apuntados en rojo en la agenda, y otra nueva (por aquí) banda a descubrir. Los de Leeds lo petaron… ante el poco público congregado. La gran masa prefirió ir a descansar o directamente quedarse a coger sitio para Prodigy, pero la propuesta de Vessels fue llamando la atención y poco a poco la explanada se fue llenando de gente, bastante entregada además. Vessels hacen una especie de post-rock electrónico, usan batería, percusiones electrónicas, guitarra, y sintes por un tubo (son 5 miembros y mil cacharros varios, apenas cabían en el escenario), pero sorprendentemente tiraron por más beats, más ritmo y un sonido más bailable que lo esperado. Una gozada. Se tomaban su tiempo para ir consiguiendo los sonidos buscados al principio de las canciones, y de repente, la explosión, y todo el mundo a bailar. Canciones de desarrollos largos, unas más lineales, otras más cambiantes, como si mezcláramos TYCHO con Holy Fuck. Todo un win haberlos visto.
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Y de ahí, a ver los últimos 45 minutos de otro de los grandes nombres de la jornada, los GODSPEED YOU! BLACK EMPEROR, que hicieron un concierto de dos horas. Poquísima gente, su propuesta no es apta para muchos grandes festivales, y the Prodigy parece ser que tiran más de lo que parece por mucho que estén por aquí todos los años (ya pasó en 2010 con PIL), pero los allí presentes tenían claro de estar ante algo especial. Con su habitual formación en círculo (hasta 8 miembros), unos sentados, otros de pie, oscuridad máxima y proyecciones en blanco y negro sobre ellos y sus espaldas, los canadienses dieron un concierto que trasciende lo musical y lo auditivo. Aquello fue sensorial, físico, hasta un estado de ánimo. Sus canciones son piezas, sinfonías larguísimas (en 45 minutos vimos una y media) que tardan en crearse, en crecer, explotan, mutan, se repiten, vuelven, se transforman, se aceleran y te transportan a otra realidad. Para dejarse llevar. Los vimos sentados en el suelo como otra mucha gente, incapaces de movernos y quitar la vista del escenario. No puedo decir ni qué tocaron ni qué dejaron de tocar, simplemente que aquello fue algo especial, que los últimos momentos fueron de los de mayor intensidad musical que he vivido, con la melodía repitiéndose a toda velocidad, y violín, violonchello, guitarras y percusiones creando una atmósfera increíble, con un volumen atronador (y una etapa que fallaba cíclicamente, hasta que la arreglaron desconectando y conectando todo) y un público viviéndolo cada uno como mejor podía. Seguramente las sensaciones acerca del viernes del FIB variarán bastante dependiendo de dos cosas: si eres fan de the Prodigy, y si viste este concierto.
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Y ya, el llenazo total, en el escenario Las Palmas. THE PRODIGY llevaban ya un buen rato tocando cuando llegamos (aunque comenzaron con retraso y eso nos permitió ver más de lo esperado), y allí ya tenían montada su rave infernal marca de la casa. Venían presentando “The day is my enemy”, su último trabajo, nada nuevo bajo el Sol, siguen con su mismo estilo, aunque han añadido temazos como “Nasty” o el que da nombre al disco, que funcionan perfectamente. La sensación es la de siempre: arrasan, avasallan, tanto por sonido, como por espectáculo (posiblemente el montaje de luces más espectacular que recuerde), y el trabajo de sus dos “cantantes” que no dan tregua al público con sus come on, jump y “where is my people”, marca de la casa de Maxim. Reparten bien sus canciones y no tiran demasiado de nostalgia (aunque al final prácticamente parece siempre la misma canción excepto en un par de expeciones), y su propuesta tan agresiva y física funciona, de nuevo, tanto en fans de la vieja escuela (los que fueron a verlos tenían pinta de sanísimos prácticamente todos) como jovencitos, y tanto nacionales como extranjeros. Pues eso, apuesta segura, sudada segura, momentos de evasión dándolo todo, y esa extraña sensación de que a estos se les ha pasado el arroz… pero llenan donde van. Muy loco todo.
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El pescado conciertil ya estaba vendido, y sólo quedaba electrónica. BRODINSKI comenzó en el escenario grande, sólo acompañado de proyecciones en las pantallas, sin ningún tipo de escenografía, lo que le quitó bastante gracia e interés. Para ver un dj sin más ya tenemos el FiberFIB donde además vemos por las pantallas cómo se trabajan la sesión. Brodinski fue mezclando estilos (su disco es más bien hip hop) y, eso sí, sacó partido del sonidazo del escenario. Como no nos aportaba nada nuevo, fuimos al mediano a ver a MONKI, una joven dj, de esas que dicen que son un valor en alza en la nueva escena británica. Su set fue muy divertido y variado, alternando también ritmos de hip hop con otros más electrónicos al uso, sonidos más tribales, trap, y bueno, todos estos sonidos que están ahora mismo de moda por allí y que no se basan en bombo machacón sin más. Al final tiró de hits, pero de hits de verdad, desde el “Praise You” de Fatboy Slim al “Millionaire” de Kelis (locurón guiri aquí), para terminar nada menos que con Chic y su “Everybody Dance”, con todo el escenario dando palmas. Muy grande.
Así que con buen sabor de boca, y ya a buenas horas y con pies para empezar a pensar en cambiarlos, nos fuimos del recinto, sabiendo que si entrábamos en el escenario pop nos atraparíamos y mañana nos arrepentiríamos… y era día gordo.
Así que nada, everybody dance, clap your hands, clap your hands. Al día siguiente esperaban Planetas y Blur, y había que estar frescos.

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