Crónica FIB 2014. El Sábado

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El Sábado era sobre el papel un día flojo, la verdad, y más tras un viernes tan cargado de actuaciones interesantes. Veamos que deparó.

Vimos un poquito de MARONDA abriendo el Maravillas a pleno Sol pero nuestro primer objetivo eran TELEGRAM. Los de Londres aparecieron y parecía que se habían estudiado los looks a la perfección, cada uno su papel. Bien de pitillos, chupas y botazas, no era lo más apropiado para la temperatura ambiente pero la actitud no hay que perderla. Musicalmente, les falta, aún tienen que pulir y mejorar repertorio (no tienen ni disco), pero “Follow” es uno de los temazos de guitarras del año y eso es así.
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TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO volvieron a tirar de decibelios en el escenario grande, y vamos, cero sorpresas de concierto, creo que los llevo viendo al menos una vez al año desde que sacaron el primer disco. Pero si estaba allí es porque no me canso. Tras su ruidaco nos fuimos a ver a JERO ROMERO, todo lo contrario. Calma y sonido pulido y muy cuidado, pero como ya he dicho siempre, lo tiene todo… excepto canciones. Todo suena demasiado igual, y pocos momentos destacan. Una pena porque la propuesta es muy chula y lo hacen muy bien, todo queda muy bonito. Y la batería ilustrada por Paula Bonet, también.
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Primera diva del día: KATY B. La otrora musa del UK bass apareció vestida por alguien que la quiere tanto como la de Ellie Goulding, y con cuatro bailarinas alrededor. Dejó de lado la “oscuridad” de sus primer sonido, y se lanzó al hedonismo más puro. Lo cual no sabíamos si nos gustaba o no, la verdad. A veces era fiestón, otras veces daba un poco de cosica. Eso sí, cantó “Is not that easy” y yo me fui contento. Vaya temazo.

De Katy B fuimos a los MANIC STRRET PREACHERS, otra concesión a la nostalgia, aunque también presentaban nuevo disco. Ante mucho público, y muy entregado, fueron avanzando algunos temas junto a sus canciones más famosas. Parece apuesta ganadora, pero no lo fue. El sonido no era el mejor, sonaba bajo, y todo sonaba como triste, sin ganas, sin fuerza. Por supuesto consiguieron levantar el vuelo con sus hits de verdad, al final, y se vieron palamas, gente a hombros y demás, pero la sensación final no fue del todo buena, y mira que el set list fue perfecto.

LILY ALLEN esta vez sí vino. Defendiendo un disco que no ha vendido nada, pero en contraprestación, ha ideado un espectáculo tan bizarro como atractivo con gran pantalla, banda de verdad, biberones gigantes por todo el escenario y bailarinas con cabeza de perro. Tan surrealista como genial. Comenzó con “It’s hard out there for a Bitch”, el temazo del último disco, nos fuimos a ver a TACHENKO, y volvimos para ver la traca final, con una genial “It’s not fair” cantada frente a fotos porno de los 70 retocadas para disimular. A la tercera fue la vencida.
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Nuestro cabeza de cartel del día empezaba ya mismo, en el Trident, y era CAT POWER. Llegamos justo cuando comenzaban a sonar los primeros acordes de piano de “The Greatest” y pudimos comenzar a intuir lo que veríamos durante la siguiente hora: un concierto tan íntimo y frágil como precioso y desquiciante. Ella comenzó como ida, pero muy bien de voz, y la banda sonando muy bien. Después comenzó su show de este micro no suena, esta pantalla no suena, me cambias el micro, súbeme el altavoz… Los músicos, mientras tanto, a lo suyo, ya querrá ella cantar y nos adaptaremos. Si bien Chan Marshall se mostró así de ida y de medio lóquer, también se mostró cercana con el público, amable y cariñosa. Pudimos escuchar la versión de “Angelitos Negros”, pudimos vibrar en muchos momentos, y al final nos regaló flores (a los primeros, a los de seguridad). Qué más queremos? Cat Power fue todo amor.

Mientras los LIBERTINES ponían patas abajo el escenario grande, nos quedamos en el FIBClub para ver a EL ÚLTIMO VECINO, y allí estábamos cuatro gatos, pero vamos, sin duda, los cuatro gatos más entregados de todo el festival. Aquello se convirtió en una fiesta desde el minuto uno, con todo el mundo coreando y saltando como si fueran los Beatles. Otra cosa son las pintas eh? Que vamos, han dejado al feísmo atrás, esos pantalones ya eran otra cosa más allá. Pues nada, divertidísimo y de nuevo, muy fans.

Aún llegamos a ver el cuarto final de los Libertines, y ahí estaban los cuatro, ante un gran telón con su nombre. Para los que se esperaban algo caótico y sin sentido, sería un bajón, porque allí aquellos sonaban muy bien y tocaban muy bien. Decepción? Bien de cantar bien juntos Pete and Carl, bien de sacar gente medio en volandas desde los interiores de la masa de público, y bien de juegos de punteos. Poco más, nunca hemos sido muy fans, la verdad. Hicieron su papel, eso es cierto. Y la muchcachada británica salió encantada. Un comeback a la altura, si tienes a más de la mitad del `público británico. Se atreverá algún festival a traerlos cuando saquen (si lo sacan) el nuevo disco?
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Y de ahí, al vacío, sólo EXAMPLE quedaba por tocar, antes de los dj’s. El Maravillas los cerraba INGROSSO y huímos de ahí como de la peste. Example hizo lo mismo que la anterior vez, pero con más canciones. Venga palmas venga brazos venga nosequé, y unos bajos y unos beats para reventar. La gente to loca y sigo sin saber como esa persona puede tener tan poco carisma y mover a tanta gente. Muy malo.

Así que nada, tocaba irse a la pop a pasar un buen rato bailando hits. SUNTA TENPLETON sacó la carpeta de temazos infalibles y ahí estábamos, escuchando la sesión más facilona de la historia, pero bueno, bien que bailamos. No se cómo acabamos en ALIXANDER III y tratando de bailar una sesión nada obvia y bastante oscura. Y cuando terminó, nos fuimos. Para ser el día más flojo lo hicimos entero.

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