Crónica FIB 2014. El Domingo

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El domingo era el otro día grande del festival, sobre el papel. Ningún cabeza de cartel poderosísimo, pero sí una serie de nombres grandes como para repartirse la responsabilidad, y varios nombres pequeños la mar de interesantes.

Empezamos pronto pronto, para ver a BLANK REALM, una banda australiana de rock psicoldélico que abrió la jornada del domingo ante unos pocos valientes. Pese a sus pintas de profesores de religión de instituto, su música nos fue convenciendo, a base de guitarrazos y de juegos vocales medio escacharrados, pero efectivos a más no poder. Una buena y bastante fresca forma de comenzar el último día, pese a solazo.
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JESSICA SWEETMAN abría el FIBClub. La “protegida” de Vince Power (que estaba entre el público) tuvo como highlight una versión de Glory Box de Portishead un tanto cabaretera. Llevaba banda y se agradece aunque su propuesta sigue siendo demasiado covnencional y algo pasada.

DRENGE abrían el Maravillas y allí nos fuimos con ganas. Una de las bandas más hypeadas del año tenía que lidiar contra el solazo y su concierto se vio mermado por eso mismo. Esto a otra horas había sido una locura. Son un grupo guitarra-batería, que ahora están tan de moda, con la diferencia que ellos suenan muy noventeros, muy grunge, y sus melodía son bastante eso, melodiosas, bastante “Pop” si se me permite, pese a la guitarra machacona y distorsionada y a la batería hipervitaminada. Bloodspots es paradigma de eso. Cuánto echamos de menos la carpa durante este concierto.
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En el Trident ya estaban tocando THE PRESIDENTS OF THE UNITED STATES OF AMERICA, aka PUSA, la antepenúltima concesión a la nostalgia del festival, y quizás los ganadores dentro de ese grupo. Los PUSA dieron lo que prometían, ante bastante público para ser esas horas. Un concierto ágil, divertido y gamberro con sus canciones punk y power pop tan de moda en los 90. Peaches y Numb, ftw. Concierto más divertido del festival.
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KODALINE es otra de las bandas debutantes con bastante éxito y bien de hype. Los irlandeses tiran descaradamente de Coldplay de la primera época, más de guitarras que de piano, y la cosa no funciona mal. Bien interpretado, bien de falsete y bien de deja vu, la verdad. Nada mal pero sin pretensiones. Al final, como era de esperado, High Hopes y All I want, alargando coros hasta el final y dejando al público cantándolos en plan sing along. Listos sí son.

De ahí al FIBClub a ver otro irlandés, y otro hype o casi hype (no tiene ni disco editado) y otro con videoclip que se está haciendo viral. Y este sí que me convenció. HOZIER lo tiene todo para triunfar. Tiene presencia, pose, unos dedos larguísimos, voz y canciones. Y su propuesta gusta a jóvenes y a más mayores. Tiene pop, rock, góspel y soul. Una banda muy elegante y solvente, y por supuesto, Take me to Church, una de las canciones del año. Este también tiene pinta de volver pronto, con letras bastante más grandes que esta edición.
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Nos pasamos un rato por TRAVIS, que sonaban como si tocaran en el pueblo de detrás, y que sorprendían con unas pintas de barbudo más allá del hipster. Travis no fallan, pese a que ya no estén de moda ni llenen estadios. Sus canciones funcionan perfectamente y son el paradigma de canción bonita. Tienen mil así. Tantas que parecen todas la misma, esa es su única pega. Pero vamos, si te cantan Turn, Side o Sing, de una forma tan amable y con una sonrisa, pues solo puede haber aplausos al final. Es así.
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Parte del grupo optó por retirarse a mitad de Travis e ir a ver a LA FEMME, un grupo francés de punk-pop electrónico que tenía buena pinta y convenció. Banda amplia, con bien de cacharrería electrónica pero también instrumentos de los de verdad. Tan pronto suenan electrónicos y bailables como suenan envolventes y rayantes a lo Velvet Underground. Y además con pose chulesca, tupés y actitud. Nada, otros a la lista. Que vuelvan.
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Cenamos viendo a CHLOE HOWL, una chica muy muy joven que hace electropop, y tiene un par o tres de canciones muy resultonas. La chica viene con una banda de verdad, con la batería más enorme de todo el festival, con sonidazo y con más tablas de las esperadas. Tiene el hándicap, precisamente, de tener que diferenciarse del resto de miles de chicas británicas que hacen electropop, pero el concierto pasó con una bala, fue divertido y ella muy bien. Rumours es temazo.
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Y de ahí al plato fuerte del día. MIA. En el Maravillas. Se presentó con pantallón, dos bailarines, sin voz de apoyo y con dj con el dedo suelto en el pad del sonido “bocina”. Al minuto y medio ya estaba encima del público. Actitud. MIA fue un torbellino, una apisonadora, una barbaridad. Nos dejó con el pelo patrás y la boca abierta. Un concierto tan bestia que las opiniones sólo pueden ser horror o magia. MIA es todo fuerza, todo energía, todo chillidos, todo bocina, todo bailes loquísimos de los bailarines, todo proyecciones lisérgicas, violentas, hipersaturadas. Fueron 45 minutos sin tregua, sin pausas, enlazando canción con canción, sin terminar ninguna, polirrítimica, amenzante, global. YALA, Banga Bang, Doublle Bubble Trouble,… y el final con Paper Planes y Bad Girls. Uffff. Hay que reponerse.
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En vez de ello fuimos hacia THE CHARLATANS, otro de los platos fuertes del día, en uno de sus pocos conciertos del año. Guiño a la nostalgia en quien fueron cabezas de cartel del primero de los FIBS. Pese a algún problema con el viento, su pop lisérgico y bailable funcionó bien, hizo corear a la parroquia británica y bailar a todos a la vez. Tras The Only One I know, muy coreada y disfrutada, nos fuimos a coger sitio para PAOLO NUTINI, otro de los nombres importantes del día. Pese a que aquí sigue siendo prácticamente anónimo, y gracias al nombre muy poco valorado, el último disco del escocés es de los más vendidos del mundo y ha dado un paso en cuanto a madurez y a composición. Lleva una banda enorme, pantallón con proyecciones y efectos en directo, coros, y ha adaptado parte de sus canciones anteriores, más radioformuleras, a un toque más soul, como su último disco. Pese a ser un concierto más bien “lento” ha funcionado bien, y el público ha respondido. Empieza fuerte con “Scream, Funk my life up”, tirando de vientos y de coros, explotando bien la banda; A mitad mete “Iron Sky”, su mejor canción, y deja para el final “Candy“, su canción más conocida. Para mí, la nueva versión de “Pencil full of lead” pierde. Sigue siendo un producto comercial y radioformulero, pero de calidad. Uno de los nombres (de estos con nombre propio quiero decir) más importantes de la música británica en la actualidad. A ver si consigue más notoriedad en el resto del mundo.
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Tras Paolo y un fugaz paso para ver el final de los COUTEENERS (que lo petaron en el Trident, sigo sin poder comprenderlo), echamos un vistado (igualmente fugaz) por ALESSO, que también estaba bastante concurrido aunque al tercer cañonazo de humo y bajón-cantadita-subidón nos fuimos corriendo (nos perdimos el confeti), y acabamos en SUB FOCUS.
El dj británico llevaba quizás el set o escenario más espectacular que yo he visto en un festival. O de los que más, vamos. Dos círculos concéntricos de pantalla que rodeaban la mesa, más otro, inclinado hacia el público amenazantemente. Más pantallas horizonatales por detrás y luces estroboscópicas para parar un tren completan el set. Va acompañado de un toaster bastante innecesario como habitualmente sucede. Musicalmente… pues tira del UK bass, drum’n’bass de corte más comercial, cantadas y tal, y bueno, a veces más duro, a veces más sutil. La cosa es que, si dejas el monóculo en el suelo, la cosa funciona, vaya si funciona.
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El pescado estaba vendido y ya nos dedicamos a quemar las naves en la sesión de pop de ROJIBLANCO y ALDO LINARES, y nos pasamos a terminar con la poca suela de zapatilla que quedaba con UNER, una de las realidades de la electrónica nacional, que hizo una sesión fantástica, muy bailable y muy trabajada. Porque fue un acierto poner la cámara cenital sobre el equipo y la mesa de los dj’s y proyectarlo en las pantallas. Está genial poder ver cómo trabajan (sobre todo cuando no sólo pinchan sino que “tocan” temas propios o crean sobre la marcha) tras ver cómo trabajan otros dj’s, mezclando con las manos arriba y sin auriculares puestos. Eso sí, con confeti, con mucho confeti.
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