Crónica FIB 2013 – EL JUEVES


Y por fin el FIB 2013 abría sus puertas. Tras prácticamente un año de incertidumbre, acrecentada en las últimas semanas, el Festival de Benicàssim 2013 comenzaba como tal a las 20:00, con una buena cantidad de gente esperando a la entrada con ansia de ver y disfrutar de los conciertos programados. Con ciertos recortes en infraestructuras (menos barras, menos puestos de comida, sin pantallas ni altavoces más allá de la torre de sonido del escenario grande…) pero con más espacio (la nueva distribución del área de comida hacía que la zona de descanso y paso entre los escenarios fuera más amplia), nueva ubicación de escenarios (el Pringles o escenario pequeño de toda la vida cambiaba su orientación), y escenarios más grandes (el Trident y el Pringles eran (o parecían) más grandes que nunca).


La cuestión es que a las 20:30 la música comenzaba a sonar en el FIB 2013, y allí estábamos ansiosos de pasarlo bien y disfrutar con ella. La programación musical de la edición 2013 comenzaba con los madrileños TOUNDRA, un grupo de post-hard rock instrumental o algo así. Cuatro miembros encima del escenario Maravillas, y a tirar de texturas, atmósferas, riffs y cambios de ritmo e intensidad. La banda estaba muy cómoda y consiguió contagiar su entusiasmo al público, nacional e internacional, que estaba ante ellos. El sonido, pese al altísimo volumen, no estuvo todo lo fino que podría haber estado, lastrando algunos pasajes a base de bola de sonido. Aún así, y pese al corto set, un buen comienzo a base de headbanging que hacía olvidar el altísimo precio de los tickets de bebida.


De Toundra, un grupo ya consolidado en la escena nacional, nos fuimos a ver a TEMPLES, un grupo que ha dado mucho que hablar este último año en la escena británica. Lo primero que hizo el cantante fue disculparse pues llevaba unos días con fiebre y no se encontraba bien del todo. Aún así dieron un concierto correcto. Comenzaron con Golden Throne, uno de sus hits más beatelianos, y siguieron mostrando canciones de lo que será su primer disco. Tuvieron algún problema de sonido, y por lo que pudimos intuir, el disco está repleto de grandes canciones, y sobretodo grandes texturas muy sixties, muy Beatles, ahora más poperas, ahora más psicodélicas. Lo momentos Hammond y bajo saturado, los mejores. Presentaron una canción nueva y tiene pinta de hit. Con Shelter Song, su canción más conocida, y que ameniza el anuncio oficial del FIB, dieron por concluido su concierto. A esperar a la edición del disco.

Y corriendo hacia el Maravillas de nuevo, para ver a LA ROUX, que ya había comenzado su concierto, y soltado dos de sus grandes hits, In for the Kill y Quicksand. Mucho están tardando en sacar el nuevo disco, ya que el primero es de 2009! y este no para de retrasarse y retrasarse. De él sabemos que ha colaborado con ellos Neil Rodgers, y quizás por eso estén retrasando su edición, para que no se les tache de oportunistas tras el éxito de Neil con Daft Punk. Ciñéndonos al concierto, sorprendió para bien en cuanto a sonido, muy contundente, y por la banda, formada por cuatro músicos y con instrumentos tradicionales más maquinitas, y Elly Jackson cantando con su característica voz casi al límite. Bien de actitud, lo que lastra el concierto son la falta de canciones con punch, de, básicamente, temazos. El primer disco tenía 3 hits y medio, que funcionan perfectamente, y el segundo no lo hemos escuchado. De él presentó alguna canción donde se pudo ver la influencia de Rodgers en un sonido más setentero y más de guitarras. Tropical Chancer puede ser un llenapistas si se promociona bien. Para terminar, soltó I’m not your toy y sobretodo Bulletproof, para mí su tema más redondo, y se vieron bailes, manos arriba y las primeras personas subidas a hombros del FIB.


De una apuesta ochentera y bailonga nos fuimos a otra radicalmente distinta. En el escenario Trident Senses (el mediano) tocaban AND SO I WATCH YOU FROM AFAR. Los irlandeses volvían al FIB y comenzaron su concierto con una buena cantidad de público ante ellos. Al principio se mascó la tragedia, ya que el sonido sólo salía de sus amplificadores, no de los altavoces del escenario, pero casi terminando la primera canción la cosa se arregló y aquello comenzó a atronar. Sus canciones se han hecho más enrevesadas todavía, y además incluyen riffs y sonidos más tropicales, más étnicos. Toda una experiencia verlos y escucharlos, por la contundencia de su música, la imprevisibilidad de sus canciones y la rapidez con la que son capaces de tocar todos los instrumentos. El batería, de nuevo, una bestia, pero esos riffs de guitarra mientras recorren el escenario de arriba abajo no son de principiante. Pues eso, de nuevo, ganadores.


Y empezaba lo verdaderamente “fuerte” del Jueves del FIB. De nuevo al Maravillas a coger buen sitio (imprescindible esta vez) para ver a BEACH HOUSE, uno de los platos fuertes del festival. Los de Baltimore comenzaron con un sonido algo confuso, con la voz muy alta y los instrumentos bajos, con la guitarra casi inaudible, pero la cosa fue afortunadamente mejorando. El set se centró en su último trabajo, con alguna concesión al Teen Dream e incluso a trabajos anteriores. Comenzó con Wild, y a la tercera o cuarta canción, ya nos tenía embelesados. No es un grupo fácil para un gran escenario en gran festival, así que encontrar un buen sitio era primordial. Nosotros afortunadamente lo hicimos y disfrutamos del concierto rodeados de gente que se contorneaba, cantaba, tarareaba y se abrazaba. Un set estupendo donde por encima de todo destaca la presencia y voz de Victoria, un chorro de voz perfecto hasta en los gritos, y una presencia magnética, con sus movimientos de cabeza y pelazo que no dejaban mirar a otra parte. Zebra, Lazuli, The Hours, Myth… canciones fantásticas de delicadeza extrema, acompañados de una escenografía sencilla pero muy efectiva: unas cotinas de hilo sobre las que se proyectaban imágenes y juegos de luces, más un telón de “estrellas” por detrás de los músicos. Un concierto mágico, terminando con Irene y dejándonos con un sabor de boca estupendo. Repito, gracias a que cogimos buen sitio y el público ayudó.

Tras Beach House paramos a descansar y a cenar, y nos acercamos al Trident para poder ver al menos un poco del concierto de RUDIMENTAL, que prometían el concierto más festivo del día. Pero no vimos nada porque hubo un retraso de más de 20 minutos (el único en todo el festival que yo recuerde) y nos fuimos a coger sitio para los cabezas de cartel. Quien se quedó habló de una de las revelaciones del festival, con unos 10 músicos y cantantes sobre el escenario, y mezclando sonidos negros y jamaicanos, trompetas, etc, con sonidos de uk bass, house y drum and bass. Una fiesta en toda regla, y los primeros bailes sudorosos y masivos del año.


Y ahí estábamos, delante del escenario grande del FIB, esperando a que comenzara uno de los platos fuertes no del día, sino de todo el festival. Los QUEENS OF THE STONE AGE llegaban sorprendentemente a Benicàssim y había que aprovecharlo. Las expectativas eran altas y había nervios por ver si las cumplían. Y vaya si lo hicieron. No solo las cumplieron sino que las elevaron. Los de Josh Homme sacaron un sonido de esos a los que cuesta encontrar adjetivo, potente, contundente, pero a la vez limpio y claro. Brutal. Y bueno, lo allí visto fue un alarde de técnica instrumental de los de escuela. Solos y punteos doblados, momentos a tres guitarras, una batería tan contundente como precisa… Vamos, impresionantes técnicamente y también visualmente, con una pantalla vertical de esas con resolución altísima, que hace que las proyecciones se te coman. Unas proyecciones creadas por el artista británico Boneface, historias animadas que ilustran “Like Clockwork”, su último disco, y algunas de las canciones anteriores, a las que se alternaban imágenes filtradas en directo de los músicos. Y el set? Pues nada, empezaron a piñón, con “Feel Good” y su estribillo Co-co-co-cocaine, ya nos dejó exhaustos, a la que añadieron Millionaire y posiblemente su mayor hit, No one knows, y nada, todos a sus pies. Tras esta “introducción” comenzaron su repaso a su último trabajo, del que sonaron My God is The Sun o If I had a Tail mezcladas con canciones de anteriores trabajos. La recta final fue (personalmente) increíble, con la enorme Make it with chu y ese toque glam irresistible, a la que sumaron el falsete y el toque negroide y funk de Smooth Sailing, la épica contenida de I appear missing, con el espectacular video proyectado haciendo quedar embelesado. Y para terminar, así como si nada, Go with the Flow y una alargada hasta tres veces Song of the dead, con miles de cuervos volando amenazantes en la pantalla y la banda dándolo todo. Final de mascletá, que nos dejó a todos tan exhaustos como encantados, con la sensación de haber visto algo realmente grande. Lo fue, sin duda. Candidato a concierto del año.


Tras el ciclón rockero de los Queens of the Stone Age, apetecía bailar un poco, y qué mejor que ir hacia el concierto de JOHN TALABOT, acompañado como siempre en directo de Pional. Comenzó con poca gente, pero a medida que los ritmos crecían, más público iba apareciendo al estilo flautista de Hamelín. Poco podemos decir de su directo que no se haya dicho ya, el mejor live electrónico del país, sonido elegante, voces en directo, percusiones, pads, etc, una lección de house, electrónica de baile y sonido balearic con mucha clase, y siempre en formato canción. Presentaron un tema nuevo, y se dejaron Braves, grrrr… Al final, éxito, si vemos cómo disfrutó el público, con buena cantidad de gente a hombros pidiendo otra, otra, otra. De lo mejor de la electrónica de este FIB.


Ya puestos nos fuimos a ver terminar el concierto de HURTS, en el Maravillas. La verdad es que la hora no les hacía ningún favor, lo ideal hubiera sido haber tocado ellos a la hora de La Roux y viceversa, habrían salido ganando los dos. Su pop electrónico megadramático se vio empañado por la hora, con no demasiado público ante ellos, aunque sí muy fiel, de los de cantarlas todas. Llegamos casi al final del set, y pudimos ver el sonido perfecto que sacaron, la estudiada escenografía, todo un despliegue de medios en estructuras, luces y músicos, y la estudiada puesta en escena de las canciones, con giros dramáticos, poses, miradas y golpes de efecto como esa rotura de pie de micro en pleno éxtasis. Un poco wtf todo, pero al menos pudimos verles tocar dos de sus mejores canciones, Stay, con la que terminaron, y Better than love, su temazo.

Más allá de Hurts poco había de donde rascar. El dj de pop ya había terminado sus sesión y esta primera jornada cerraba sus puertas antes de lo normal, y sólo un dj de ¿electrónica? quedaba en activo. Doorly se llamaba y lo que ponía no se sabía bien si era electrónica muy popera o pop muy electrónico, pero no llevaba a ningún sitio y preferimos irnos a dormir para no gastar fuerzas tontamente. Y para seguir disfrutando del subidón que aún llevábamos tras los QOTSA. El viernes se presentaba interesante desde el principio, y había que estar, así que retirada a tiempo y victoria asegurada.

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Comentarios:

he vuelto a recordar ese día de leer la crónica…. que bonito lo de Beach House y que espectacular lo de QOTSA (yo no pensaba ver el concierto entero porque no soy muy fan y quería ver a Rudimental pero no me pude ir del concierto) y John Talabot de la mejor electrónica para bailar que hay ahora mismo… que a gusto me fuí a dormir.

Lo dijo gatita norte el 02.08.2013 a las 20:52

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