Crónica FIB 2011 alababarada. El Sábado

Tras la jornada del viernes, con llenazo hasta la bandera, el sábado del FIB prometía ir por los mismos derroteros. La mayor cantidad de gente se veía tanto en plena hora punta en el escenario grande, ampliado de nuevo este año, y con un enorme espacio tras la torre de sonido donde poder seguir los conciertos incluso sentado (la pantalla y unas torres de sonido mejor camufladas y a prueba de hooligans trepadores ayudaban a ello), como en los conciertos de primera hora, nunca tan desolados como en otras ocasiones; además se observaba en el hecho de que fueras donde fueras, siempre había gente, desde en la Silent Disco a los puestos de comida, desde la atracción de feria pasando por las carpa Jack Daniel’s, donde había gente bailando ante un dj incluso en pleno concierto de Strokes y sesión de James Murphy. El llenazo conllevó también un mayor gasto en producción por parte de la organización, devolviendo al segundo escenario las pantallas que no estuvieron el año pasado (y que al ensanchar el escenario daban más zona de sombra cuando el sol apretaba), y cambiando de sitio la pantalla de la zona de descanso, poniéndola de nuevo tras la torre de sonido, ya que en el lugar habitual colocaron la carpa Jack Daniel’s.
Pasemos a ver qué nos deparó el Sábado, musicalmente hablando.


La jornada del Sábado comenzó con JERRY FISH AND THE MUDBUG CLUB, un grupo que en disco suena elegante, sensible y con aires de rock y jazz clásicos, y que en directo y en Festival, sin dejar de lado su sonido, se hacen más rockeros y sobretodo les aflora el alma irlandesa que tienen todos dentro. Así, tras un espectacular inicio con “The Hole in the Boat”, a tope de trompeta, pasó a tocar su canción más sensible y bonita, “Back to before”, en la que Jerry Fish bajó al público y comenzó a abrazarse al personal de seguridad, y a hacer que la gente se fuera abrazando entre ellos. El tipo cantó toda la canción yendo y viniendo entre el público, y qué voy a decir, se nos ganó. Ya arriba, alternó momentos más o menos lúcidos en sus intervenciones, habló e interactuó con el público y sobretodo nos hicieron disfrutar con su música, una música no muy habitual en este tipo de eventos, pero que se agradece escuchar. Una gran voz y unos grandes músicos para el primer concierto del día. A otra hora habría sido de lo más comentado, sin duda. Lo esperamos en sala.

Teníamos 15 minutos por lo que nos fuimos hacia el FIB Club a ver un ratillo a LOS GINKAS, un grupo que tiene canciones frescas y divertidas pero no un directo a la altura, con una instrumentación muy saturada y a todo volumen, lo que hacía que las voces no se entendieran, y con un punto menos de garaje y surf de lo que nos esperábamos. Sonaron muy inofensivos y muy amateurs, aunque los seguiremos pinchando.

McENROE tuvieron la difícil papeleta de abrir el escenario Maravillas el día que más calor hizo de todo el FIB. Solazo del bueno, del 100% Benicàssim a las 19:00h, y allí bien plantados con la gorra calada y el cuerpo haciendo sombra a la cerveza, nos dispusimos a ver qué nos ofrecían.

Y los de Getxo empezaron a lo bravo, con una canción nueva, tranquila y con pasajes post-rock que prometían. A la segunda ya tocaron “Tú nunca morirás”, a la que le faltó algo… el cantante también pensó lo mismo, justo antes de darse cuenta de que no había encendido el amplificador. Tras ese momento facepalm, bien solventado con ironía, el sonido mejoró y se hizo más compacto. Con hasta tres guitarras en el escenario, teclado y samplers, bajo y batería, McEnroe hicieron un buen concierto pero no era el lugar ni la hora adecuada para él. Tiraron de hits (“Los Valientes”, “Naoko”, “Tormentas”,…), los pasajes instrumentales sonaron estupendos, y terminaron con otra canción nueva. Lo dicho, en otro escenario, a otra hora, sus melodías lánguidas y tranquilas, sus crescendos y sus instrumentaciones cercanas al post-rock habrían calado más, y ellos habrían brillado con más fuerza.

Y a secarnos el sudor, visitar la barra y de nuevo a recorrer el recinto, esta vez rumbo al FiberFIB para ver a NADADORA.

Esta vez Sara tenía mejor aspecto, sigue blanca y delgada pero al menos parece de este mundo, con un minivestido brillante de espalda al aire de lo más atrevido. Marujeos aparte, hay que ver qué bien suenan Nadadora en vivo, contundentes y afilados pero limpios (hasta se entienden los textos), y qué directo más redondo y más a la altura de sus últimas creaciones. Lo de “Sara dice” y “El sueño ardiendo”, así una tras otra, es de lo mejor que he visto/oído sobre un escenario nacional en bastante tiempo. Se les vio disfrutar y también por eso disfrutamos, y acabaron bestiales con “Siempre”, que es ese temazo del que uno no se cansa nunca. Olé, Nadadora.

Parte de alababarada no vio ese final porque tenía en fosforito apuntado el nombre de una de las bandas que más expectación habían generado. Los jovencísimos TAME IMAPALA llegaban al FIB dispuestos a demostrar si son un hype o si valen la pena.

Los australianos demostraron que valen la pena, aunque aún les queda por mejorar. Puede que el escenario grande y a plena solana no fuera el mejor lugar para verlos, pero la verdad es que se crecieron y mostraron unas tablas y una capacidad técnica envidiable para unos chicos tan jóvenes. Brillando sobretodo en los largos momentos instrumentales, supieron llenar el Maravillas de psicodelia setentera, haciendo pegar cabotadas a público de diversas edades y nacionalidades. Se dejaron en el tintero la versión de “Angel” de Massive Attack que hacen a veces, pero terminaron con un “Half Full Glass of Wine” de casi 10 minutos tremendo. Les faltó algo de volumen y de potencia, de redondear su sonido, pero aún así, concierto de notable alto y grupo de los de seguir con lupa.

Y tras un concierto con aires de swing clásico de club y otro de rock psicodélico a lo Beatles del Srgt. Peppers, nos fuimos hacia uno de pop electrónico reinventado en formato orquesta contemporánea. Ahí es nada. ASTRUD i EL COL.LECTIU BROSSA estaban saliendo a escena cuando llegamos al escenario FiberFIB. Ante nosotros, Manolo, Genís, una zanfoña, una marimba, un violín, un acordeón y un violonchelo. Promete.

Mucho era el interés y la curiosidad por ver en vivo el experimento de Astrud con el Col•lectiu Brossa. Y a pesar de lo impropio del lugar (buen escenario, hora decente y mucho mucho ruido) y del bajísimo volumen al que sonaron, no decepcionaron en absoluto. Bajo los creativos arreglos del Col•lectiu Brossa, las mejores canciones de Astrud desfilaron más delicadas y sublimes que nunca: “Cambio de idea”, más segura de sí misma que nunca, “Miedo a la muerte estilo imperio”, “El vertedero de Sao Paulo”, coreadísima por todos, y “Minusvalía”, la cumbre del concierto, que sonó más dramática y arrebatada que nunca. Por supuesto tampoco defraudó Genís, con sus habituales ocurrencias de tacón alto. Terminaron con la conocida versión de Battiato, “Voglio vederti danzare” ( y no “E gira tutto in torno alla stanzza”, como dice algún medio local atómico), y una inesperada y celebrada “Hay un hombre en España que lo hace todo”. Precioso todo, pero con ganas de volverlo a ver en mejores circunstancias.

El ver el concierto de Astrud al completo hizo que llegáramos al Maravillas con LORI MEYERS ya empezados, y ya sin las americanas puestas. La explanada mostraba una gran entrada, ya que a los fans españoles se les añadieron los que querían coger sitio para el concierto siguiente, pero allí, sobretodo al final, saltó y bailó todo el mundo.

Nunca he sido un gran fan de Lori Meyers, sobretodo tras sus dos primeros discos, pero la verdad es que hay que reconocer que dieron un conciertazo festivalero 100%, pusieron todo patas arriba, e hicieron disfrutar al público a lo grande. Dejándose parte de sus temazos más conocidos y deseados para el final, la banda granadina sonó potente, compacta y clara, con dos percusionistas en escena, y toques electrónicos en alguna canción. Los grandes momentos, como no, fueron, ya con la gente en pleno éxtasis, “Luces de Neón”, “Mi Realidad” y “Alta Fidelidad”, con Noni bajando del escenario (y ofreciendo el micro a más de un guiri fan de los Arctics que le puso cara de WTF?), y alargando el final para que sus fans cayeran a sus pies. Lo único que no nos gustó fue lo de poner los videoclips en las pantallas cuando sonaba un hit, sobretodo cuando lo hacían de forma desacompasada con la música. Por lo demás, nada. Conciertazo.

Tras los granadinos, tiempo para cenar, reponerse y coger buen sitio para otro de los platos fuertes del sábado: MUMFORD & SONS. Los británicos repetían actuación en el FIB tras su paso el año anterior, pero esta vez con vitola de gran nombre y slot preferencial.

Y resulta curioso ver el éxito que tienen, y cómo responde la gente ante ellos. Los mismos que luego pierden zapatillas y uñas de los pies a ritmo de los Monos Árticos, cantan a plenos pulmón canciones de ritmo más pausado, instrumentación clásica y raíces más profundas. El pop-folk de raíces americanas de los Mumford&Sons volvió a triunfar en Benicassim. Como banda funcionan a la perfección, ya sean los cuatro solos o acompañados de la sección de vientos con la que adornaron algunas de sus canciones; sus juegos de voces suenan como si estuvieras escuchando el disco, y el señor Mumford tiene el carisma necesario como para hacerse querer. Con guitarra acústica (más bombo a lo Muchachito), banjo, contabajo y teclado te montan una que no veas. Y claro, además es que les sale la vena británica, y tiran bien de subidón, banjos acelerados y locos y ritmo siempre in crescendo, para hacer bailar y volverse loco al más pintado. Comenzaron a lo grande, con “Sigh no More” y “Little Lion Man”, dos de sus más conocidos (y bailables) éxitos. A lo largo del setlist presentaron algún tema nuevo, que parece les diferencia ligeramente de los de su primer trabajo dejando atrás los subidones y tirando más de épica y de intensidad. Y para cerrar, “The Cave” y el acabose. Han trunfado en Reino Unido, han triunfado en Estados Unidos y han triunfado en el FIB. Próxima estación?

Insisto en que el día tenía de todo, y después de un concierto de raíces folk nos fuimos a otro de raíces… balcánicas. BEIRUT aparecía por fin en el FIB tras su cancelación hace unos años, e inundaba el FiberFIB de melancolía y de sonidos de tierras lejanas.

La propuesta de Beirut no fue redonda del todo por un pero en el sonido: los subgraves del bajo y bombo se comían gran parte de todo lo demás, y podría haber sonado más alto (parece ser que no es muy fácil conseguir un volumen alto con instrumentos acústicos en escena, o al menos esa sensación dio). Las canciones de Beirut no son sencillas de seguir en un festival, y más a esas horas. Su sonido melancólico y reposado, su ritmo lento y su orquestacióna base de trompeta y tuba no las hace de lo más adecuado para las doce y pico de la noche. Aún así bastante público aguantó y disfrutó del mismo. Lo bien que puede sonar una trompeta a tiempo, sobretodo en canciones como “Nantes”, “Santa Fe” o “Postcards from Italy”, donde a más de uno se nos puso la piel de gallina. Por supuesto siempre mejor en sala, pero demostraron que aquello que perpetraron en el Primavera Sound gracias a unas copas de más del amigo Condon ya queda lejos, y que ahora mismo tienen un tirón bastante sorprendente para el tipo de música que hacen. Todos tenemos un corazoncito.

Los platos fuertes fuertes del día sucedían de forma consecutiva en el Escenario Maravillas, por lo que mientras Beirut terminaba su concierto, parte de alababarada ya estaba esperando el comienzo de los cabezas de cartel del día, los británicos ARCTIC MONKEYS, que consiguieron el llenazo del FIB.

La misma evolución que se observa en la discografía de los Arctic Monkeys, pudimos comprobar en su directo respecto al que nos ofrecieron hace unos años. La banda de Alex Turner (qué buen corte de pelo, por cierto) ha madurado fantásticamente, sin perder un gramo de la energía que les encumbró pero avanzando hacia una profesionalidad y un sonido absolutamente intachables. Bien guapos y bien plantados, tuvieron todo lo que aparentemente faltó a The Strokes la noche anterior: ganas. Presentaron los temas de su nuevo álbum (ese enorme “Brick by brick” que sonó a mitad de concierto), y algo muy de agradecer, repartieron sus mayores éxitos con habilidad a lo largo del set, hasta culminar en los bises con un “Fluorescent Adolescent” insuperable. Los mejores momentos: Turner, intentando hablar castellano, “View from the Afternoon / I Bet You Look Good on the Dancefloor”, así juntitas y tremendas, y el karaoke hooligan de “When the Sun Goes Down”. Con el permiso de Arcade Fire, el gran tirón del festival.

Y ya con los pies como escarpias, decidimos coger un sitio preferencial para disfrutar de uno de esos momentos que hacen especial un festival, los PRIMAL SCREAM tocando el SCREAMADELICA. Y bien que lo hicimos, delante de la valla, bien anchos y dándolo todo a ritmo de Gillespie and cía.

Con la misma fuerza con la que aparecieron en el mismo escenario hace once años para presentar “Xtrmntr” (aquel concierto que acabó de cuajo por problemas de tiempo cuando apenas habían transcurrido veinte segundos de “Higher Than the Sun”), la banda de Bobby Gillespie salió dispuesta a arrasar con todo y a demostrar que “Screamadelica” sigue vigente convertido definitivamente en uno de los discos más importantes de la historia. Sonó casi en su totalidad, en un espectáculo de fantásticas proyecciones y con el apoyo de la voz y la presencia de una tremenda negrona que revolucionó a todo el personal, abrieron con “Movin’ on Up” y cerraron con “Come together”. Incluso en sus pasajes más lentos, la banda brilló y el público disfrutó, y Gillespie (que derroche de interpretación en la bellísima “Damaged“), con camisa de plata, se salió. Y por si fuera poco, añadieron al final un trío de ases: “Country Girl”, “Jailbyrd” y una delirante “Rocks” que levantó hasta el asfalto. Bravo, bravo y bravo.

Tras un conato de presenciar la sesión de FAKE BLOOD por parte de un intrépido miembro de alababarada (minutos descritos como “buffffffff” por el susodicho), acabamos junto a la troupe de killthemosquito ante la sesión de AMABLE. Éste comenzó con una ristra de hits que llenó ipso facto la explanada y nos hizo quedarnos sin voz así de primeras. Luego tuvo esos famosos momentos “Valle” made in Amable, con canciones que sólo conoce él, y con alguna cosita entre medio para que no nos despistáramos, para terminar de nuevo con hits de hoy ayer y siempre con los que definitivamente quedarnos sin voz, sin suelas, sin tickets y sin vergüenza (ese momento “Lotus Flower” con decenas de imitadores de Thom Yorke no tuvo precio). Eso sí, no puso nada, nada, nada nacional. Ahí fallaste.

Y tras la sesión de Amable, perrito caliente y cerveza para hacer más amena la vuelta, y a hacernos unos metros de Moonwalk a ritmo de “Bad” de Michael Jackson. DERRICK CARTER aportó negritud a la noche Fibera. Fuck Yeah!

Textos por Acid Queen y maiquel_nait
Fotos (excepto la inicial) por Liberto Peiró y Óscar L. Tejeda, extraídas del Flickr oficial del FIB

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Comentarios:

No estoy nada de acuerdo con lo de Artic monkeys..”Harry y los potter” para los amigos ;) (pero bueno eso ya lo sabíais) que me estén tocando un temazo, que paren se hagan los interesantes y acaben el tema, no me llega a convencer, obviamente tocan bien, muy bien y han madurado mucho pero nada comparable con The Strokes que para mi arrasaron más.
Todavía Alucino lo cerca y bien que vimos a los triunfadores de la noche Primal Scream, Grandes, grandes!!! y a mi querido Amable ya le he cantado las cuarenta en facebook por no ponernos nada en castellano y me lo ha aceptado muy amablemente poniéndome un “me gusta” en el comentario. Fue un sábado para el recuerdo.

Lo dijo Bekapop el 28.07.2011 a las 10:25

Yo es que no puedo evitar diferenciar entre lo que me gusta y lo que veo (o oigo). Y la verdad es que pese a que lo de Strokes normalmente me pone más que lo de los Arctic, creo que esta vez estuvieron mucho mejor los jovencitos. Y eso de parar y continuar un tema supone un saber estar muy chulo y da espectáculo. Mucho mejor que salir y vomitar un tema tras otro sin cambiar el semblante como hizo Casablancas.

Lo dijo Acid Queen el 28.07.2011 a las 21:58

Yo vi la mitad de uno y el otro desde lejos… y me gustaron los dos, ou yeah! Viva la falta de criterio, jajaja
Pero Jerry Fish moló más

Lo dijo maiquel_nait el 29.07.2011 a las 18:47

¿Falta de criterio? jajjja…. todo lo contrario: criterios propios y subjetivos… lo normal.

Lo dijo Acid Queen el 30.07.2011 a las 14:49

Pues yo estoy con Bea en lo de los arctic monkeys, harry y los potters, a mí esos parones me parecen bien en el disco, cuando lo oigo en casa pero en directo es como el Dubster, quieres bailar y no puedes y da una rabia!!….

Mcenroe fue una pena, no era la hora ni el escenario apropiado y más después de haberlos visto hace dos años en un teatro.

Tame Impala para seguirles la pista, el disco me encanta y en directo están bien pero pueden mejorar y ser la leche…

Mumford & Sons pues me encantan y encima me coincidían con LOGO, grupo de electrónica francesa que tenía muchas ganas de ver, después de media hora de concierto, empecé a sufrir pensando que a estos ya los había visto y a LOGO no y me acabé escapando a verlos y a las tres canciones me volví al maravillas porque aunque LOGO sonaba muy bien, me quemaba perderme a Mumford….. no me arrepiento…… aunque me dió mucha rabia que después del maravillas me fuí corriendo pensando que me quedaba 15 minutos de LOGO y nada, cuando llegué los estaban tirando del escenario, jolines!! no les dejaron ni 1hora…. pero bueno, lo más alucinante no solo del sábado sino de todo el FIB 2011 fue PRIMAL SCREAM… que barbaridad, un no parar y encima lo bien que lo vimos, super cerca y super bien de gente con espacio para bailar a tus anchas…. GENIAL…

Lo dijo Gatita norte el 10.08.2011 a las 23:33

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