Crónica FIB 2007 parte II. Notable y bien.

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Seguimos con la crónica-crítica de los conciertos vistos en el FIB 2007.
Después de repasar los sobresalientes, pasemos a descubrir los conciertos que consiguieron notas decentes o que estuvieron bien con peros.

por Acid Queen y Maiquel_Nait; fotografías de Mari Lumix

—NOTABLE—

ANIMAL COLLECTIVE
animal collective
Poquísimo había escuchado yo de esta gente, y muchísmo había leído. Así que al menos sabía, más o menos, a lo que me enfrentaba: el grupo más experimental, personal, y, por qué no, raro de todo el cartel. Carpa a media entrada, y muuuchos cacharritos en el escenario. De hecho, instrumento reconocible, aparte de los teclados, sólo había un platillo. Y salieron Panda Bear y los suyos y se pusieron a tocar. Lo que tocaban es imposible de describir, sólo se puede explicar con sentimientos. Parece una cursilada pero es cierto: loops a base de ruidos, sonidos y mínimas líneas melódicas sobre la que suena una voz con mucho efecto que no sabes si sigue la música o no. Pero qué más da. Lo importante es que te llegue. Y allí, a la gente que quedamos, parece que nos llegó. Cuando le pillabas el punto a la asincronía y te dejabas llevar, la canción crecía y crecía hasta explotar. Y luego, una más. Y así todo el concierto. No se si sería por el subidón de Nolotil que llevabe en el cuerpo, pero a mí me pareció estar flotando durante todo el show. Grata sorpresa.
M.N.

ASTRUD
astrud
Aunque parezca increíble, nunca había visto en directo a Astrud. Y eso que me gustan. Así que la caída de Mica P. fue recibida por mí con resignación, que se tornó en (cierta) alegría al saberse que lo sustituían por Astrud. Y ahí estábamos en la carpa grande un buen número de gente, toda española (bueno, algún curioso y/o despistado habría) expectantes ante la defensa de su último y estupendo disco. Y allí aparecieron. Manolo, Genís, un batería y una chica ante un Moog. Genís muy a su estilo, con taconazos, y Manolo con gorro. Musicalmente sorprendieron con un directo más eléctrico y guitarrero de lo que esperaba. Buen sonido, buena actitud (aunque Genís un tanto frío, sin decir apenas nada entre canción y canción) y buena respuesta. Paliza, el Vertedero de Sao Paulo, Minusvalía… poco a poco fueron desgranando su último disco, y alternándolo con canciones de sus épocas pasadas. El final, con más público que al principio fue apoteósico, con temas de su primer disco, como Bailando y una estupenda “Esto debería acabarse aquí” como fin de fiesta. Insisto, de fiesta.
M.N.

UNKLE
Unkle
A Unkle les tocó bailar con la más fea. Bueno, dentro de lo que cabe. Cerrar el verde el domingo, después del torbellino de luz y sonido Muse, y presentando un disco recién editado, una gira recién empezada y un grupo (una banda) recién estrenada. Y sin un gran nombre que justifique su incursión en el escenario grande de un festival como el FIB (sobretodo al irse Dj Shadow del proyecto). Así que o bien el concierto era una patata o bien se guardaban una sorpresa. Y la cosa tiró más por lo segundo. Banda más que consistente, con guitarras, percusiones, bajo y maquinitas, escenografía simple pero efectiva y un puñado de canciones bajo el brazo que se defendían solas. Porque el disco, así sin profundizar mucho, está muy bien.
El único pero (gran pero) que se les achaca a Unkle es el hecho de que la voz esté grabada en algunas canciones. Está muy bien rodearte de grandes intérpretes para grabar el disco, pero para el directo, lleva a un par, o a uno sólo, y que lo haga todo él. Que queda muy raro ver la banda tocando y la voz sonando sin nadie que la cante. Por lo demás, bien de sonido, y buenas canciones, recordando a unos archive mezclados con los massive attack más oscuros, pero más oscuros. Buen cierre de escenario grande para el Festival.
M.N.

WhoMadeWho
WhoMadeWho
A los WhoMadeWho les damos el premio “flor en el culo” o premio “Lewis Hamilton” por la suerte que tuvieron para con el FIB. Unas semanas antes ni venían. De repente los anuncian y el mismo día del concierto los ponen a abrir el verde en vez de nuos klaxons que arrastran multitudes de fans y de curiosos. Así que a las 21:00 mucha gente con camisetas ochenteras, maquillajes fosforitos y chándals de colores imposibles peregrinan hacia el verde, cuando desde él suena una voz diciendo: señoras y señores, con todos ustedes, WhoMadeWho.
Comorl? Qué habrá pasado con klaxons? Piensan cancelar todo concierto en festival español que se precie? Pues peor para ellos, porque a ver quien se puede cabrear con tres tipos disfrazados de esqueletos metiendo tanta caña, tanto funky y tanto guitarreo bailable a esas horas, aún de día. Así que mientras la gente se iba haciendo a la idea de que algo había pasado con klaxons o que esos de ahí arriba no eran los ingleses, qué mejor que olvidarse y ponerse a bailar? Sus canciones ganan en directo gracias al sonido y a las ganas que le ponen, eso está claro, pero es que además tienen un par de llenapistas inpepinables. Rose o sobretodo el famoso o reconocible “Satisfaction” de Beni Benassi tocado con bajo, guitarra y batería sonaron increíbles e hicieron bailar hasta al más fan de los new ravers. Que, por cierto, que los sigan programando en festivales, que así iremos descubriendo bandas estupendas.
M.N.

—BIEN—

ARCTIC MONKEYS
Arctic Monkeys
Los odiados y adorados Monos Árticos se presentaban como los cabeza de cartel del FIB más jóvenes e inexpertos. Poco tenemos que decir de ellos que no se haya dicho ya así que ciñámonos a lo visto en el escenario Verde y punto. Mucho británico ante ellos (todos, básicamente), llenazo en el Verde de los de las grandes citas, y expectación e incredulidad a partes iguales. Escenografía cuidada, simple pero efectiva, y buen sonido, con el volumen este del que no nos cansaremos de hablar. Y a desglosar sus dos discos. Este era el año que les tocaba venir para demostrar si son tanto como dicen o tan poco como cuentan, y tenían que aprovechar la jugada para convencernos de que, al menos, son una buena banda. Y lo son. Sí, lo son. Para lo jóvenes que son, además, muy profesionales. Pero, eso también, aún les queda. Muchos peros se dejaron en el escenario una vez terminado el concierto. Tienen buenos temas pero… al final resultan monótonos. Suenan bien pero… a veces les falta fuerza y (de nuevo) variedad. Le meten caña pero… resultan fríos. Tienen hitazos (“I bet you look good on the dancefloor” sin duda lo es) pero les flaquean otros en directo (“Fluorescent Adolescent” o “Dancing Shoes” no deberían haber sonado tan faltos de vida nunca). En fin, que eso, que son una buena banda, que sus directos son al menos correctos, que divierten y arrastran a gente, que su segundo disco es de lo más digno que se ha hecho últimamente en el Reino Unido (en cuanto a segundos discos, me refiero), que tienen repertorio estupendo para un concierto de cuarenta minutos, y que, eso sí, aún les falta para nombrados dignos cabezas de cartel. Que las comparaciones, salvando las distancias, resultan odiosas, claro. Pero alguien se acuerda de un grupo con nombre de Archiduque que el año pasado nos mostraba su segundo disco en el mismo escenario? Pues eso.
M.N.

B-52’s
Pocas sorpresas nos va a deparar el próximo álbum de la banda de Athens, por supuesto sin el guitarrista Rick Wilson, a juzgar por los nuevos temas que presentaron en vivo. Yo es que fui muy fan de estos músicos locos y la verdad, esperaba algo más. Y eso que lo ofrecido no estuvo nada mal: una banda y un sonido espectacular, unas voces por las que parece no pasar el tiempo, y un dominio del castellano por parte de Fred Schnaider, más que encomiable.
Interpretaron casi todo lo que uno esperaba, incluidos algunos clásicos de primera época, como ese subidón llamado “Wild Planet”, o el reconocido “Rock Lobster”. Y por supuesto levantaron hasta a los guiris más moribundos con “Roam” o “Love Shack”. Lo que pasa es que no sé si por ausencia de pasión o por exceso de artrosis, resultaron planos por momentos, e incluso llegó a dar la sensación de que se sentían obligados a estar allí. Y si a eso le añadimos lo visualmente austero del espectáculo y que los pelos cardados no son ya más que un lejano recuerdo… lo dicho: que no estuvo mal, pero me esperaba mucho más.
A.Q.

NOUVELLE VAGUE
Nouvelle Vague
Encantadora sorpresa la presentación de Nouvelle Vague en formato de banda acústica. Partamos de que se trata de una banda de covers, es decir, que con un repertorio como ese ya se han ganado al público de antemano. Pero el caso es que consiguen un sonido solvente y apoyado en sus cantantes solistas, que se turnaron en la labor de sacar adelante grandes clásicos como “Blue Monday”, tema que dio comienzo al espectáculo. Sorprendente el solo de saxo falso (en realidad era una murga) que ofreció una de las chicas.
En la segunda parte, cambio de cantante. Un hombre de voz alucinante (muy del estilo de Horace Andy, el que canta lo mejor de Massive Attack), interpretó con su guitarra “Sweet Dreams” y un inesperado “Israel” de Siouxie, que se salió.
Todo terminó con “Love will tear us apart”.
Y muy bien, pero claro, así cualquiera ¿no?
A.Q.

MUSE
Muse
Muse
Nunca he soportado a los telepredicadores. Y los músicos que hacen uso y abuso del artificio y el efecto alienante, son como telepredicadores.
No importa que este señor sea un estupendo multiinstrumentista, si necesita demostrarlo en todos y cada uno de los instantes de su espectáculo. Resulta cansino y tremendamente agotador. Un músico o un cantante, te arrebata el corazón no solo por sus sonidos sino también por sus silencios, no solo por sus registros altos, sino por sus susurros y su propia respiración. Pero Matthew Bellamy es tan excesivo como sus canciones, y lo peor es que lo suyo son excesos automáticos en forma de círculo vicioso del que difícilmente podrá salir ya. Una pena, pero el histrionismo ha infectado un gran músico y lo ha convertido en un pelma. Porque semejante ego escénico, que llega a superar a Bono, Prince y Peter Gabriel juntos, resulta francamente poco creíble.
Y eso que lo de Muse es un gran espectáculo, muy en la onda de los penúltimos U2. Visualmente asombroso (combinando excelentes animaciones con imágenes en directo tratadas con muy buen gusto) y con un sonido demoledor (realmente increíble, lo fuerte y lo bien que sonó), interpretaron las más mesiánicas de sus empalagosas canciones, que fueron coreadas por un público cegado entre la devoción y en éxtasis místico. Krampy decía que si les preguntas a todos por U2 te dirán que son un horror. A nosotros en realidad nos parece lo mismo, solo que U2 tienen canciones infinitamente mejores y una diversidad estilística que Bellamy siquiera puede soñar.
A.Q.
Apostilla by Maiquel_Nait: como espectáculo visual y sonoro, seguramente será de lo mejor que se puede ver en un festival. Te arrolla. Y ver a Bellamy tocar la guitarra deja boquiabierto, aunque no lo parezca (los dos primeros solos). Y si bien U2 tiene mejores canciones que Muse, también es cierto que estos viven bastante menos de su pasado que aquellos. Aunque a saber cómo acaban.

PATRICK WOLF
Patrcik Wolf
Patrick Wolf

Vestido de Mecano en “Perdido en mi habitación”, apareció Patrick Wolf en la calurosísimoa carpa pequeña del FIB. Una violinista encabezaba su banda de acompañamiento. Wolf tiene un cierto carisma, menor del que él cree, pero lo tiene, no como Casey Spooner, ese Josmar que va con Fisher.
En fin, que canción tras canción se fue despojando de su vintage new romantic, hasta dejar ver un muchacho delgado y algo desgarbado, con un calzoncillo a cuadros. Sin perder un ápice de su extraño carisma se roció en el líquido que contenía un vaso que lanzó al público. El vaso era de cristal, para sorpresa de todos.
Entonces todo quedó muy claro: Patrick Wolf es un niñato malcriado, un gilipollas y un hijo de puta. Un irresponsable y punto.
Terminó con ese hit veraniego llamado “The Magic Position”, y con una versión de Kelly Marie de “Feels Like I’m in Love”, un clásico del disco sound británico. Muy buena, por cierto. Pero él, un gilipollas.
A.Q.

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Comentarios:

Apostillo de nuevo…jijjijji… No creo que U2 viva tanto de su pasado. Se reinventan disco tras disco, con mejor o peor fortuna, y la evolución de su sonido es tremenda y en ocasiones, fantástica. Muse desde luego tampoco vive del pasado pero claro, es que Muse no tiene pasado (aun)…

Lo dijo Acid Queen el 27.09.2007 a las 01:42

Unkle fué una sorpresa pues solo conocía alguna canción suelta y me gustaron bastante.
A Who Made Who les doy un sobresaliente pues me encantaron, al principio no sabía que pasaba pero cuando me puse a escuchar, el cuerpo se me movía solo, que descubrimiento!!, luego oyes el disco y no es para tanto pero en directo se salen.
Patrick Wolf me gustó mucho y eso que el vaso que tiró el muy hijodeputa, me cayó a mí y me hizo sangre….. si lo cojo lo mato. Después de eso me daba rabia bailar pero no podía evitarlo.
A Astrud los había visto solo una vez, hace mil años en el MIMED, y no me acabaron. les dí una segunda oportunidad y no me arrepiento para nada, me encantaron.
Lo de Muse estoy de acuerdo con los dos, el espectaculo es tan brutal que no te deja reaccionar, yo no recuerdo más que las luces y el sonido atronador.

Lo dijo gatita norte el 03.10.2007 a las 12:49

Aiiiiinsssss qué recuerdos de las chicas de Nouvelle Vague…. (suspiro)

Patrick Wolf =caca. Menudo idiota.

Lo dijo Kramp el 06.10.2007 a las 16:23

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