Crónica del FIB 2013 – EL DOMINGO

Y por fin llegaba el domingo. El FIB se terminaba y había que disfrutarlo a tope. El otrora día grande relucía este año de una forma especial. Si bien The Killers es el típico grupo que ya sólo arrastra miles de personas al festival (como así fue), no son santos de nuestra devoción, pero a su alrededor montaron un cartel lleno de Next Big Things y de grupos sin apenas recorrido, con uno o ningún disco editado, y que seguramente darán que hablar dentro de muy poco. Así a botepronto era el día en el que más cosas teníamos ganas de ver, prácticamente todo el cartel, y el don de la ubicuidad y la teletransportación habrían sido el detalle, la verdad. Nos despertamos con la noticia de que Azealia Banks había cancelado su concierto por problemas de garganta (que parece que aún arrastra), todo un valla no me lo experaba y un contratiempo porque había muchas ganas de verla. El tema se solucionó con un par de cambios de horario que hicieron que, pese a quedarnos sin verla, la cosa no doliera tanto puesto que podríamos ver dos grupos que habíamos medio tachado de la lista. Esto es lo que dio de sí el Domingo del FIB 2013.


Empezamos a pleno solazo y calorazo marca de la casa, llegando justos para ver el concierto de DEAP VALLY, el dúo de chicas rockeras y californianas del que tanto se está hablando. Con su disco Sixtrionix recién salido de fábrica, tiraron de singles ya presentados previamente como era de esperar. Su concierto fue corto, 30 minutos, pero dieron muestra tanto de su música como de su estilo y su carácter. Vestidas con poca ropa, en plan macarra y gafas de sol de colores, salieron, tocaron, y divirtieron al público con sus comentarios “Estáis calientes? Nosotras estamos calientes”, “Siempre hace este calor aquí?” o el mítico “Y esto qué es cuando no hay conciertos, un párking?”. Musicalmente más que solventes, tanto a la guitarra como a la batería y a las voces, y en cuanto a presencia y a actitud. Les falta pulir su estilo para diferenciarse un tanto del fantasma de Jack White (no es fácil) y tocar “Woman of intention”, leches, que es la que más mola del disco! Buen comienzo de día, y grupo que posiblemente veremos el año que viene en algún otro festival.


De ahí al Escenario Pringles (#bestescenarioever) a ver qué tal otro grupo, este británico, que también acaba de editar su primer trabajo, que por cierto nos ha gustado mucho. Los jovencísimos para variar SPLASHH no sólo confirmaron sino que mostraron algo más, añadiendo desarrollos intrumentales con carga de psicodelia y ruido para dar a algunas canciones un toque más noventero si cabe. Con reminiscencias de grupos noventeros como Pixies o Sonic Youth, pero con bien de melodías y de estribillos pegadizos, fueron de menos a más, dejándose los temazos para el final, y tirando de sonidazo y bien de fuzz y bajo al principio. Vestidos a la “nueva moda”, es decir, mamarrachescamente, y tocando en plan “pasaba por aquí”, mostraron más tablas de las esperadas, aunque los chavales ya han hecho gira americana y todo. Traca final con “So Young” (puro entusiasmo), “All I wanna do” (el hit), “Vacation” y su explosivo estribillo, y un Need It alargado, cortado y reinventado con todos en el suelo tocando botones y ganándose un merecido aplauso. De nuevo, hay futuro.


Del Pringles nos fuimos hacia el Maravillas dispuestos a ver si todo el hype creado alrededor de los PALMA VIOLETS tiene sentido o no lo tiene. Con ya bastante gente en la explanada, y con el concierto ya empezado, vimos la segunda parte del mismo, donde los niños mimados de la NME mostraron todas sus cartas: un punk rock sin mucha historia, pero con un bajista y guitarrista moviéndose a lo largo del escenario, golpeándose, cambiándose de micrófono, dando espectáculo y haciendo que la gente se mueva y baile (vaya pogos se montaron delante). La cosa se empezó a ir de las manos y el batería acabó subido a los amplis, hubo crowsurfing, una imitadora de Kahlesi con la cara quemada salió a bailar al escenario… En fin, mucha actitud, mucho gamberrismo y mucha aura de “fiesta salvaje”, pero al sol, en un escenario enorme y tal, no acabó de convencer porque la música no estuvo a la altura. Best of Frieds es temazo, eso sí. Mejor en sala y con algo más de repertorio. Ni frío ni calor.


Y la colección de cromos siguió con GRUPO SALVAJE uno de los beneficiados por el cambio de hora debido a la cancelación de Azealia. Por fin los pude ver en condiciones, y sonando bien, tras el fiasco en el Tanned Tin. Aquí la voz se escuchaba clara y los instrumentos también. Con banda completa, incluído fagot, toma ya, Grupo Salvaje hicieron un repaso a III, su último disco editado, donde, ahora en castellano, cuentan historias crudas bajo melodías que nos transportan al Oeste americano. Tormento, De Hornos al Fin del Mundo y sobretodo Vigilia de Pentecostés hicieron que curiosos y perdidos que esperaban ver a AlunaGeorge en el escenario nos quedáramos, atentos a tamaño despliegue de músicos y a las historias que nos contaban. Y cerrando con una instrumental, ahí queda eso.


Tras Grupo Salvaje nos fuimos de nuevo al FIB Club a ver en directo uno de los discos que más nos han gustado de la temporada, el Cabinet of Curiosities de JACCO GARDNER. Justo antes había habido una emulación del Holi Party ese que está por todas partes, de manos del patrocinador del escenario, con lo que nos encontramos a decenas de chavales llenos de polvo de colores, un suelo lleno de bolsas de plástico y gente corriendo de lado a lado buscando más tinte. Apasionante inicio. De fondo, música psicodélica de los sesenta, y ya por fin, el jovencísimo (hoy es el día de los “jovencísimos” dentro de la edición de “los jovencísimos”) holandés, con su característico sombrero y arropado por una banda de tres músicos, salió a escena, sonrió y comenzó su concierto, a tope de teclados. Sorprende que alguien intente poner de moda un sonido como ese, música psicodélica a base de teclados que suenan casi barrocos. Había miedo a ver cómo sonaban las canciones en directo, pero la verdad es que en dos minutos ya nos había convencido. Sonido de los instrumentos perfecto y voz con mucho eco, sonando como desde detrás del escenario, que le daba el toque justo. Varió alguna canción para darle más empaque (la versión acelerada de A House in the Moon sonó fantástica), estuvo cercano, simpático e intentó presentar sus canciones a un público poco numeroso pero muy entusiasta. En fin, otra propuesta minoritaria y casi desconocida que acaba con buena nota.


A punto de terminar Jacco nos fuimos a ver a Jake, donde estaba prácticamente todo el público del FIB, británico y nacional. JAKE BUGG debutaba en España tras su éxito en UK y su gira mundial, en pleno escenario grande, y abarrotado. Sorprende la tranquilidad y seguridad que desprende el chaval, tanto a la hora de cantar como a la de tocar, ya metiendo punteos y solos de guitarra con un desparpajo envidiable. Lo que le falta es carisma, es ser capaz de hacer que el público empatice y vibre con él, ya que sus sonrisas son escasas, los gracias al público son como de guión y su timidez es más que evidente. En cuanto logre pulir esos defectos, a base de girar y girar, y viendo las nuevas canciones que presentó y con quién está trabajando para su segundo disco, podemos decir que tenemos niño prodigio para rato. Pese a lo reducido de la banda consigue no sonar siempre a lo mismo (no es fácil), y hasta se atreve a tocar dos canciones él sólo con su guitarra (entre ellas la muy bonita Broken), y ya ante un público más que convencido, tocó su primer y más conocido single, Lightning Bolt, con un solo de guitarra en medio para decir aquí estoy.


Y por fin, uno de los conciertos que teníamos subrayados en tres colores y luces de neón. WOODKID, el proyecto musical del diseñador gráfico, director de videoclips y artista multimedia grancés Yoann Lemoine llegaba al FIB sin demasiado bombo, bastante expectación y (como él dijo) ganas de desquitarse tras su mala experiencia de su anterior y único concierto en España, en la Mercé del año pasado. Y bueno, la verdad, es que se puede resumir pronto: vini, vidi, vinci. Lo de Woodkid es una apuesta diferente pero con muchos números de epatar y de convencer a quien sea. Música de corte sinfónico, a la vez que épica, sin guitarra ni bajo pero sí con mucha percusión, muy efectista y efectiva, y mucho viento metal; una puesta en escena cuidadísima, con unos visuales maravillosos, de espacios, ciudades y lugares creados por ordenador, moviéndose hacia adelante, hasta llegar al punto de destino, al final de la canción, más una colocación de los músicos, la ropa, los movimientos, casi coreografiados, estudiados para dar mejor en pantalla, en la retina del espectador. Y con Yoann en plan troll, vestido como de rapero, pequeñito e incapaz de estar quieto, quitando yerro al asunto, y haciendo que todo el mundo esté atento, que salte, que de palmas, que viva el concierto. Y a buena fe lo hizo. Curioso todo el mundo dando saltos y palmas con canciones que para nada aparentemente son para esos. Pero allí consiguió una especia de catarsis, y iniciados y gente que pasaba por allí nos unimos en una gran masa que asistía atónita a tal despliegue sonoro y visual, a una voz aterciopelada que en ocasiones recuerda a Anthony Hegarthy, y a una personalidad inquieta y contagiosa y explotaba en saltos, palmas y coros en los momentos adecuados. Grandes momentos The Golden Age, la maravillosa I love You, la canción que lo dio a conocer Iron, brutal en las percusiones, y sobretodo Run Boy Run, dejada para el final, donde la alargó, nos hizo corear, terminó, seguimos coreando, volvió a cogerla pese a que tenía el sonido apagado, lo encendieron, volvió a crear el éxtasis, y entre vítores y promesas de volver con orquesta, salió a hombros. Claro ganador del FIB 2013, el que lo tenga en su cartel el año que viene sabe que tiene un as.


Tiempo de descanso. Nos acercamos al Escenario Maravillas donde BLACK REBEL MOTORCYCLE CLUB acababan de iniciar su concierto, y en la parte de atrás nos comimos un bocadillo mientras dábamos cabezazos a ritmo de Beat the Devil’s Tatoo o Let the Day Begin, la versión homenaje al padre del bajista, muerto el año pasado. Cuando sonó Berlin no lo pude soportar y adelante que me fui. Brutal que todo ese sonido salga de sólo tres músicos, pero vaya músicos. Con la considerada mejor batería femenina del mundo a las baquetas, y Been y Hayes, sin capucha esta vez pero con chupa de cuero, eso es actitud, dando caña al bajo y batería, más voces. El concierto fue, digamos, de canciones más inmediatas y con punch a canciones más correosas, más grasientas, de largos desarrollos instrumentales, de las que molan, vamos, donde muestran los grandes instrumentistas que son y sacan partido al sonido del escenario. Para terminar, dos concesiones a su pasado, What ever happened to my rock and roll, recibida entre vítores, y Spread your Love, con el bajista bajando al público y tocando allí, locura popular y, de nuevo, sonidazo. Larga vida al rock and roll.


Y del rock al pop y tiro porque me toca. Al escenario Fiberfib aka Trident a ver a ALUNAGEORGE, catapultados al prime time gracias a la garganta de Azealia. AlunaGeorge molan, han sacado varias canciones muy chulas, han sido portada y doble página de muchas publicaciones, pero todavía no están para prime time en un festival. Les falta algo. Quizás el hecho de no tener publicado el disco todavía hacía que no conociéramos las canciones y no llegaran tanto. O quizás las canciones, su traslado al directo, o ambas cosas no están a la altura. Pero cuanto menos aquello fue muy divertido. Salteando los hits ya conocidos para intentar hacerlo más divertido (Atracting Flies es muy temazo para el que escribe), y en formato banda (Aluna, guapísima, y George, más batería y bajo), mostraron canciones no conocidas, unas mejores (me quedo con Bad Idea y This is How We do It), otras más flojas, y, eso sí, yendo de menos a más, sobretodo Aluna, más comedida al principio, y tirando de bailes y sobrada de voz al final. Un final muy bien resuelto con su versión de White Noise, distinta a la de Disclosure, que provocó el delirio, y con You Know You Like It, dejando muy buen sabor de boca al final. Si es que unos buenos bailes facilones gustan a cualquiera.


Del pop electrónico de AlunaGeorge, al pop de toda la vida de I WAS A KING, en su primera visita a España de la banda noruega. Y espero que no sea la última, porque hicieron un concierto genial, con mucha potencia y calidad musical, voces perfectas, y unas canciones que rozan la perfección pop. Llegamos a la segunda mitad, que es donde se dejaron todas las más poperas e inmediatas y lo gozamos claramente. Una pena que fuera tan corto, la poca gente que les eligió a ellos ante los Killers sin duda salió encantada. Yo me quedo con la versión que hicieron de The One I love de REM como uno de los mejores momentos de mi FIB 2013.

Era el día de los Killers y había que ir a verlos, aunque no sean grandes santos de nuestra devoción. Llenazo en el Escenario Maravillas, y esta vez los de Las Vegas sí llevan un espectáculo a la altura de cabeza de cartel. Olvidadas las palmeras y las plumas, llevan un pedazo de pantalla de las de resolución altísima y unos visuales muy espectaculares. Vamos, lo mejor era la pantalla. Es que vuelvo a decir que The Killers nunca nos han dicho demasiado, ni siquiera al principio, cuando los metimos en el saco del revival del post-punk bailongo y poco más, y de repente se convirtieron en los reyes del rock de estadio para adolescentes. El público lo gozó mucho, así en general todo el mundo salió encantado, Brandon Flowers que lucía moreno Zaplana, se puso una camiseta donde se leía Vince para los bises (lo vimos en el flickr del FIB) y al final tiraron fuegos artificiales y confeti. Apasionante. Nostros lo intentamos durante tres canciones, y ante lo poco que nos transmitían y lo poco que empatizábamos con ellos, decidimos dar un paseo y descubrir cosas nuevas para ponernos la medalla cuando molen.

Primero nos fuimos a la carpa Red Bull, anteriormente Silent Disco, este año Th3style, una especie de muestra de dj’s a tres platos, metiendo bases, scratching, turntablism, etc, vamos, maltratando los platos de mala manera y haciendo que la gente se vuelva loca… a 50 grados. A ver quién echa de menos las carpas, en serio. Nos tiramos un rato allí y poca gente pero bien atrapada, bien de fiesta. El dj nos premió con un Organ Donor locurón total y un Robot Rock (o un Release the Beast) bajo ritmo hip hop. Un crack. Pero el calor y el hecho que a lo lejos viéramos un enorme Jarvis Cocker en la pantalla presentando a Toddla T Sound hizo que, como moscas a la miel, nos fuéramos al Trident a ver qué era eso.


Y eso, de nuevo, era la locura. Toddla T es un dj, productor y locutor de radio de esos de investigar y dar a conocer todos los sonidos del underground británico. Al FIB vino con su proyecto TODDLA T SOUND, donde suenan temas propios y se hace acompañar por vocalistas. Y madre mía, aquello era un tsunami de beats, de ritmos medio hip hop medio caribeños capaces de hacer palidecer a Diplo de vergüenza. Vaya potencia. Y con un par de vocalistas negratas con un flow exagerado. Nos quedamos un poco con el pelo patrás, y empezó a aparecer gente de todas partes, en dos minutos ya había gente a hombros y todo el mundo bailando como locos. Y encima con proyecciones detrás muy molonas. Suele llevar a una vocalista también, pero no nos dio tiempo, porque hubo que irse (vaya estrés, eh? Pues no) hacia otro concierto de los marcados en relieve y tres colores. Al Pringles de nuevo.


Porque en el Pringles tocaban CHVRCHES, ahí es nada. El trío escocés de electro pop que donde va triunfa, y había que ver si el hype era real o un bluff. Y salió cara. Formato trío, como siempre, con la enigmática y jovencísima Lauren Mayberry al frente, a pelo con el micro, y los demás componentes tras sus maquinitas (y bajo eléctrico en ocasiones) Chvrches, pese a ser más o menos conocidos gracias a medios como Pitchfork, NME o Consequence of Sound, no tienen disco editado todavía, pero sí varios singles, caras B y videos en directo donde hemos escuchado unas cuantas. Aún así, no es fácil la papeleta de hacer bailar y contentar a un público que no conoce todas las canciones y a las 2 de la mañana. Y mira, supieron hacerlo. Básicamente porque las canciones molan y el sonido también. Su electropop puede ser bailable, aunque nunca tira por lo fácil o el estribillo a tope de bombo, sus canciones nunca llegan a explotar, o puede ser enigmático, llegando a recordar en algunos pasajes a los The Knife más pop y asequibles. Hubo alternancia de instrumentos, con uno de los chicos cantando mientras Lauren tocaba los sintetizadores, y los grandes momentos, como era de esperar, cuando sonaron sus singles ya editados. Lies, Gun, Recover o The Mother We Share, con la que terminaron, fueron bien recibidos y bien bailados por un público bastante numeroso. Éxito y medallita de “yo los vi antes de tener disco” a la butxaca.


Y a partir de aquí, pues nada, fuimos a ver a MADEON al Maravillas, el niño prodigio de la electrónica francesa cerraba este año el escenario grande. Con sus maquinitas a la vista, para que se pueda ver cómo las manipula y un set sin alardes pero al menos con luces y tal, logró conectar con la sección más joven del público, para variar, tirando desgraciadamente de más EDM que french touch. Pues eso, canciones cortísimas, entremezcladas muy hábilmente entre sí, pero que tiraban mucho del subidón y el cambio para hacer que la gente agite los brazos y grite. Parece que las sesiones electrónicas molonas de ahora son más de gritar puntualmente que de bailar todo el rato. En fin. Pues nada, que lo disfrute a quien le guste, que hoy sí teníamos alternativa. Así que tras 20 minutos y viendo cómo trasncurría la cosa, nos despedimos del Escenario Maravillas hasta otro año.

Porque se nos olvidó el Vals, de lo bien que lo estábamos pasando con la sesión de LÁZARO CASANOVA. El de Miami hizo justo lo contrario que Madeon o que otros grandes nombres a la misma hora los otros días: una sesión coherente, más lineal, de las de bailar gustosamente todo el rato. A los fans del techno y la electrónica más pura les debió horrorizar, pero a nosotros nos encantó, la verdad, de las sesiones que más hemos disfrutado últimamente sin duda. Canciones que entraban fácil, muy de verano, muy fáciles, con poco subidón, con bajos nada estridente, con tecladitos deep… Un gustazo, la verdad. Gran final electrónico para nosotros.

Porque el final como tal fue en el Pringles, y con ALDO LINARES, como tiene que ser. De nuevo colección de hits, nada obvios por momentos, eso sí, y momentos de exaltación de la amistad, búsqueda del ticket escondido, coros a grito pelado, bailes de todo tipo, desde el salto al agarrao (de hecho hubo un corro de duelo de bailes justo detrás, donde la gente mostraba sus aptitudes y sus habilidades a los Tú sí que vales, muy hilarante y divertido, la verdad). Sonaron Prince (guiño), Black Keys (guiño, guiño), el single de adelanto de Franz Ferdinand (guiño, guiño, guiño) entre otros muchos hits. Y con “It not unusual”, quedó cerrada “la carpa pop” de este año, y con ella, nuestra presencia en el FIB.

El año que viene, más y esperemos que mejor. El 20 aniversario y los nuevos dueños deben ser aliciente suficiente como para echar el resto y hacer un cartel de impresión. Ahí esperamos estar, de nuevo rodeados de amigos, a ver si esta vez son más.

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Comentarios:

Gran crónica bdavo, bdavo… lo mejor del FIB woodkid y CVRCHES sin duda … bueno y la Kahlesi.

Espero que no vuelvan a hacer lo de los polvos de colores, en publi queda muy guay , los modelos con colores puestos sin mezclarse un poco aquí en la cara, un poco en el pelo… pero lo del fib era grotesco cientos de guiris sudados cubiertos de un polvo suma de todos los colores, que daba un tono morado, en plan walking dead… eso no es bien, no.

♥ Kahlesi

Lo dijo Antoinette el 02.08.2013 a las 17:32

estoy de acuerdo, lo mejor WOODKID y CHVRCHES…. brutales los primeros y enigmáticos los segundos…. LAZARO CASANOVA menudo descubrimiento, esa es la electrónica que me gusta, junto con John Talabot lo mejor de electrónica de este año, sin duda!! Y Jake Bugg pues cada vez que lo oigo después del FIB me gusta más, Broken es un temazo de sacar mechero y poner carne de pollo…. Estoy de acuerdo en lo de la Holy Party, el olor a los tintes de colores agobiaba un poco, que lo hagan si quieren en el camping por ejemplo…. y Aldo, muy grande! temazos no tan obvios como el día anterior pero estupendo, momento de abrazar a los amigos y quemar los últimos cartuchos hasta el año que viene!!!…. Pena que nos perdimos el Valls, extasiados que estabamos con Lazaro…. BRAVO FIB 2013, nos vemos al año que viene….

Lo dijo gatita norte el 02.08.2013 a las 21:55

The Killers lo mejor. Si no los conociera nadie entonces diríais que son guay. Es lo malo de ser gafapasta radical. Eso sí, luego en vuestras casas a escondidas escuchais a Brandon, e incluso David Bisbal y compañía.

Lo dijo Lluís el 23.08.2013 a las 02:54

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