Crónica alababarada FIB 2010. El Sábado

fib 2010 alababarada
escenarios
Crónica por Acid Queen, Antoñita la Fantástica y maiquel_nait
Fotografías de Mari Lúmix

El toque británico en la edición 2010 del FIB se dio también en detalles como integrar dos atracciones de feria en el Recinto, y algo de performances o animación integrándose con la gente en las zonas de descanso. En los festivales británicos, no hay más que ver un video de Youtube, se añade a la oferta musical otras ofertas de ocio como ferias de atracciones, circos, carpas de teatro o incluso carpa de lo aquí llamamos “Club de la comedia”. Para nosotros resulta bastante extraño y casi absurdo (quién quiere ver a un tipo contando chistes, si bastante tengo con cuadrarme la cena entre estos tres conciertos), pero para ellos parece que es interesante, tanto que tachán! Aparecieron dos atracciones de riesgo en el recinto del FIB, una en la entrada, y otra al final de la explanada del Verde, justo donde antes estaban las gradas. Mucha gente se tiró de los pelos y echó el grito al cielo al ver estas atracciones, invocando al viejo espíritu del viejo FIB, que si todavía existe, debe estar hecho un asquito el pobre. La verdad, en mi opinión, al Espíritu del FIB le hacen más daño las despedidas de soltero que ya puestos pasan por ahí y se dedican a increpar e incordiar a una rubia al piano en pleno momento preciosista, o los innumerables cánticos de “Yo soy español, español, español” que se escuchaban hasta en medio de algún concierto que dos anodinas atracciones de feria en las que hordas de guiris se gastaban un pastizal en aumentar su mareo más todavía. Aparte que tanto en Sónar como en SOS hay unos coches de choque, que según muchas crónicas, son “lo mejor” del Festival. Será que hablamos de espíritus distintos.
Pasemos a narrar lo que nos pareció la jornada del sábado.

Y el sábado comenzó con The Ruskins en el Escenario FiberFIB. Un grupo muy joven, de pintas bastante chungas, todo hay que decirlo, y que mezclan enérgico rock GOR con ska. En principio puede tener algo de gracia el concepto, pero lo que hacen estos… pues como que no. Muy enmarañado, muy gritón, muy hooligan… Sacan a una chica invitada a cantar y canta una canción horrible y medio ni se le escucha; el cantante canta él sólo con la guitarra otra canción, y quiere tocar tan rápido para que se note lo bien que lo hace que suena aquello fatal… En fin, que pestiñazo para comenzar la jornada. Y encima al solaco.
Para no terminar de morir bajo el Sol, nos fuimos al Verde, a sentarnos delante de la torre de sonido, donde hay unos 15 puestos de tendido de sombra que son de lo más solicitado a esas horas. Nos hicimos con uno, aunque sabiendo que para poco tiempo, y vimos el principio de Gentle Music Men, vestidos de gala (de traje y corbata, vamos) y con formación de gala (amplio grupo en el escenario, con pianos, vientos, violines…) Su propuesta se basa en canciones de pop melódico con mucho arreglo, y la verdad es que en el Verde los llevaba todos “in live”. Vimos tres canciones, entre ellas “Cuentos modernos”, y como somos así de guayses, cuanta más gente venía a verlos, nos fuimos nosotros rumbo al FibClub o escenario pequeño, para ver a uno de los ganadores de los “Proyectos Demo” británicos, Ryan Sheridan.
Gentle Music Men

Y la verdad es que nos gustó mucho. Ryan Sheridan apareció con un teclado que apenas tocó, una guitarra acústica y un percusionista sobre una especie de cajón doble, con un platillo. Ellos se bastaron para entretenernos durante el concierto, con temas propios y ajenos (sonó una versión de “Long Train runnin’” de los Doobie Brothers, por ejemplo). Seguro que suena algo exagerado, pero este tipo tiene algo. Tiene una muy buena voz, muy agradable y con registro, toca la guitarra muy bien, y de forma que parece que suenan más instrumentos, y sus canciones, en general, enganchan. Si el mundo fuera justo, deberíamos volver a oir hablar de él.
Ryan Sheridan

El primer nombre que teníamos marcado en fosforito del día era el de Cuchillo. Ya los habíamos visto una vez hace tiempo, pero tocando como 20 minutos (en aquella época fueron teloneros de todo el mundo, tocando 20 minutos) y nos gustó mucho lo que vimos, por lo que fuimos con ganas a ver qué nos presentaban. Israel Marco a la guitarra y voz y Daniel Domínguez a la batería se presentaron ante un FiberFib que les acogió sentado. Allí, en el suelo, pudimos disfrutar de casi una hora de americana con toques de psicodelia, y sobretodo con esa forma de crear canciones a base de loops de guitarras y de voces que les hace tan peculiares. Se centraron en su primer disco, y escuchamos cosas que nos parecieron nuevas, pero no sabemos bien si lo son, o simplemente son pruebas o variaciones de cosas ya hechas. Las atmósferas que provocaban con los loops y esa forma multitarea de tocar la batería hicieron que aquello más que un concierto en sí fuera una sesión de hipnosis músical. Muy buenos.
Cuchillo

Tras Cuchillo nos fuimos al Verde a ver qué tal los renacidos Ash. Los Irlandeses tuvieron ante sí una buena cantidad de gente para la hora que era, aunque sólo en muy contadas ocasiones desataron algo parecido a la locura. Su power pop guitarrero e intenso funciona mejor con unas canciones que con otras, claro, y además pecan de sonar algo plano. Hicieron un concierto de Hits, rescatando lo mejor de su trayectoria y añadiéndoles retazos de su proyecto A-Z, pero ni aún así lograron hacer un concierto redondo. No se si fue que sonó siempre igual todo el rato, o el orden de las canciones, o que la gente estaba algo fría, o sólo una percepción mía, pero aquello no logró cuajar. Pese, claro, a grandes momentos “Temazo” donde todo el mundo cantó a gritos. Para mí ni bien ni mal, anodinos.
Ash

Y de unos británicos veteranos a una de las nuevas futuribles estrellas de la pérfida Albión, viendo el lleno en el FiberFIB y el recibimiento a The Cribs.
El mayor interés que despertaban The Cribs para nosotros era básicamente la presencia de Johny Marr en sus filas, y el tipo no sólo no desmereció ni quedó como un pulpo en un garaje durante el concierto, sino que leches, parecía igual de joven que el resto de la banda. Además su guitarra daba un punto más de calidad a la música de su grupo, que juega mucho con punteos, juegos de guitarras y sobretodo vive de las voces de sus dos cantantes, siempre sobreactuados y uno de ellos con demasiada pose de estrellita. Sonaron muy bien, eso sí, a mí de hecho me gustaron más de lo que me esperaba. No nos quedamos a ”Men’s Needs”, que la dejaron para el final, pero sí vimos “Cheat on me”, su últmo single, que la verdad, tiene alma de hit.
The Cribs

Pero el primer gran plato fuerte de la tarde eran sin duda The Specials, uno de los comebacks más esperados e importantes del FIB 2010. Y allí salieron, 10 tipos en el escenario, formato big band, mezcla de razas, vestimentas y tribus urbanas (desde gente de traje a rockers, mods, etc), y un frontman como Terry Hall totalmente hierático, empalmando cigarrillo tras cigarrillo mientras el resto de la banda (excepto el batería, claro) se dejaba la piel corriendo y bailando de lado a lado del escenario. “Gansters “ a la tercera, “Monkey Man” poco después, y un Verde rendido a sus pies, sudando la gota gorda a base de ska y ritmos jamaicanos. Sonaron de lujo, pusieron ganas y actitud, y se vivió un momento de auténtico buen rollo (atención al adjetivo de académico de la RAE) entre el público de los de acordarse. Con “Rudy (a message to you)” aquello alcanzó, como se preveía, su cima más alta, tanto de jolgorio como de bailes. No es que sea un gran fan del ska, pero la verdad es que me gustó mucho verlos. Gran concierto.
The Specials

Y tras un comeback de corte festivo, un adiós de corte melancólico, pero con alegría. The Sunday Drivers se despedían de los escenarios, y el público español acudió en masa a despedirles. El concierto fue como prácticamente todos los de Sunday Drivers: sonido perfecto, ejecución fantástica, algunos grandes momentos, pero siempre con la sensación de que les faltaba un punto para ya ser lo más. Sigo pensando que les han faltado más singles claros que engancharan a más público, que su repertorio es bastante lineal y demasiado parecido. Pero así eran ellos, y así han terminado, con alrededor de 30 personas (amigos y familiares) sobre el escenario ayudándoles a decir adiós mientras sonaba “Little Heart attack”, de largo su mejor canción, y el público coreaba los “La, la, las” con un nudo en el estómago y muchas lágrimas a la vista. En fin, de nuevo, larga vida a The Sunday Drivers.
The Sunday Drivers

Momento difícil, pues tocaba elegir entre The Clientele o Ian Brown. Unos que no suelen fallar en directo contra uno que no suele acertar. Unos que viven del presente contra uno que vive del pasado y del presente. Al final, decisión Salomónica y unos con papá y otros con mamá.
The Clientele dieron su único concierto del verano en el FIB, como cabezas de cartel del escenario pequeño, a una buena hora, pero sin demasiada respuesta de público. Pese a ser británicos, tienen más éxito en los EEUU y además se les verá poco en la NME o la MTV2. Para postre, la legión guiri se había ido al Verde a ver a Ian Brown, y la legión Iniesta se sonaba los moquetes diciendo adiós a los Sunday Drivers. Total, Perry, cuatro amiguetes y nosotros nos plantamos allí a disfrutar de una banda deliciosa, con más fuerza de lo que aparenta, y capaz tanto de subir la intensidad a base de crescendos y solos de guitarra brutales como de crear una balsa de aceite y hacernos mover las caderas lentamente. La voz sonó demasiado alto al principio, pero luego se fue ajustando y al final sonó perfectamente. Alternaron canciones instrumentales con cantadas, su rubia teclista se mostró como una etérea hada que parecía flotar entre tanto mortal, e, insisto, los solos de guitarra que hacía ese hombre, con y sin púa, fueron de lo mejor del concierto. Eso, y claro, canciones como “I wonder who we are” o la enorme “Bookshop Casanova”, que pareció despertarnos de repente y ponernos a bailar.
The Clientele

Mientras, en el Verde, Ian Brown hacía su aparición.
De verdad que intenté darla una oportunidad. Otra oportunidad, vaya. En serio que sus discos me parecen muy dignos y algunas de sus canciones, fantásticas. Incluso me coloqué cerca y me impregné del ambiente británico que le esperaba ansioso. Pero apareció. Como una gran estrella hizo una entrada de figurón. Enseguida empezó a sacar esa colección de poses, que no actitud, que son ya tan suyas y que superan la soberbia capulla de Liam Gallagher, y se transforman de inmediato en una sucesión de tics histriónicos y le presentan como lo que posiblemente es: un gilipollas. Aun así, hubiera podido soportarlo de no ser porque decidió abrir su espectáculo con “I wanna be adored”, el gran clásico de la gran banda a la que un día perteneció. Y lo peor no es la elección, (con varios trabajos de éxito en solitario, abrir con esto me parece muy lamentable), lo peor fue la versión de karaoke OT horripilante de interpretó. Así que con esa cara de capullo orgulloso, cantando fatal por cierto, y los coros y danzas de la Gran Bretaña versioneando sin rubor alguno el temazo que fue, yo tomé una decisión: irme a otra cosa. Que uno no está para niñatos caprichosos que mendigan éxito a golpes de efecto. Se acabó, cari, se acabó.

Tras The Clientele (sí, hubo reunificación en el FIBClub), nos dirigimos hacia uno de los momentos más esperados por alababarada, la reunión de Public Image Ltd. Mucha inquietud y curiosidad por ver qué nos deparaba el grupo que inventó el afterpunk, y en qué estado estarían, claro.
Que John Lydon apareciera en escena vestido de Peter Gabriel post “So”, provocó mis peores temores. Nada que ver. Estará más mayor y más gordo, pero mantiene el personaje de punk sin compromisos, estúpido provocador de mirada aterradora, que le hizo famoso antes de PIL. Y encima comenzó directamente con un “This is not a love song” como de doce minutos de metralla rock. Una formación básica de bajo, y batería, una guitarra que sobrevolaba libremente los ritmos marcados y ensalzaba los mensajes proclamados por Lydon, vomitando joyas como “Rise” o “Warrior”, estirados hasta el límite, que sonaban poderosos e hipnóticos. Caña para bailar, muy elegante y espectacular, que el ex-Rotten supo mantener entre comentarios contra lo que sonaba en el escenario grande, The Prodigy concretamente, y gorgoritos asonantes marca de la casa. Y que nadie crea lo que se dice por ahí: no es que vaciara el auditorio a los quince minutos, es que empezó Prodigy y la borregada corrió a su encuentro. Pero PIL se salieron con una propuesta que hoy sigue sonando sorprendentemente moderna y arriesgada. Y terminó con “Public Image”, un clásico que arrasó definitivamente con todo.
Tras fumarse un cigarrillo, y una vez cumplida su condición de que hiciéramos ruido para que volviesen a salir, Lydon y los suyos nos regalaron un larguísimo bis con “Open Up“, el tema donde él cantaba que lanzó a la fama a Leftfield y que éstos, al día siguiente, curiosamente no tocaron. Espectacular.
PiL

Al otro lado del recinto, en el Escenario Verde se desarrollaba el concierto que congregó a mayor número de espectadores en este FIB 2010.
The Prodigy venían con cierta polémica por ocupar uno de los puestos de honor del sábado, el otrora gran día del festival. Quizá por no esperar mucho de ellos, ya que nunca han sido santo de devoción, a mi parecer no defraudaron y cumplieron con su cometido: convertir el verde en una gran rave macarra y bakalaera a golpe de graves tremendos, sonido sucio y break beats de los 90. Los juegos de luces epiléticos y compulsivos, y la presencia de Maxim y Keith Flint llenaba el escenario, con un rollo muy hooligan sostenido por su estética ciber punk y frases que parecían sacadas de un guión de Tarantino, con el fucking para arriba y para abajo, “all my fucking no se qué people”, “all my fucking spanish people”… y tal. Los momentos más aplaudidos por la gente fueron sin duda “Firestarter“, “Breathe” y “Smack my bitch up“, con un gran momento con todo el Verde agachado y saltando al unísono en el subidón. Hay que reconocer que fue uno de los conciertos del FIB. Un momento para el hooliganismo patrio e internacional y el desenfreno colectivo.
La foto está sacada del Flickr de Feiticeira.org. Mari Luxim epic Fail.
Prodigy

Con mucha gente ya retirándose del recinto exhaustos, el público se dividió entre Four Tet y Cut Copy. Tras unos fallos de comunicación y un llenazo en el FiberFIB que hacían casi imposible encontrarse, alababarada optó por los australianos y a morir bailando. Comenzaron a lo grande, con “Lights and Music”, brazos en alto, saltos a porrillo, subi subi dón y todo el mundo a bailar como locos. Espejismo. Cut Copy fueron otra de las decepciones del FIB, y esta de las que duelen, porque mira que su propuesta es lo suficientemente sencilla como para no defraudar. Pero bueno. La cuestión es que tras el hit con el que comenzaron, soltaron una ristra de canciones más oscuras, flojas, algunas como adelanto de su nuevo disco (poco esperanzados estamos tras escucharlas), integrando unas guitarras un tanto pesadas y absurdas… No fue hasta que volvieron a la electrónica más hedonista cuando volvieron a levantar aquello, aunque sus momentos pose y bailes “estirounbrazoenalto” fueron un poco wtf, la verdad. Y otros momentos “somos 4 y toca el batería y el del platillo, los demás le damos al play”, como que tampoco fueron grandes muestras de virtuosismo. En fin, que decepción, lo cual no quita que, un poco like a potato, ciertos miembros de alababarada lo dieran todo en “Hearts of Fire
Cut Copy

Los que sí que no decepcionaron fueron Klaxons, al revés, me sorprendieron muy gratamente. Más allá de su vestimenta a base de túnicas o de lo quemado que está, Fructis mediante, Gravity Rainbows, la verdad es que dieron un conciertazo. Lejos queda ya aquel desastroso directo en el FIB de 2007 al llegar tarde y no poder probar sonido. Esa bola de sonido ya es historia. Klaxons ahora suenan nítidos y potentes, y lo más sorprendente de todo es que los juegos vocales que realizan en prácticamente todas las canciones funcionan perfectamente en directo. Presentaron temas de su inminente nuevo disco (más guitarreras que las del disco anterior), aunque, lógicamente, las más celebradas por la audiencia fueron hits como “Magic” o la espectacular “Atlantis to Interzone” con la que terminaron. Buen cierre de verde.
Klaxons

Tras Klaxons, parte de alababarada emigró, otros fueron a refugiarse a la carpa pop y otros fueron buscando cierre zapatillero, pasando un rato frente a The Japanese Popstars (y maldiciéndose por haber llegado tan tarde al live de Daedelus, del que sólo vieron el final).
The Japanese Popstars nos convencieron, para unos no demasiado fans de los dj’s de última hora. Son tres que se reparten las mezclas y las pistas, y pinchan un rock muy bailable, o mejor dicho, un techno muy rockero. Nada de subidones de la muerte o de matraca chunga, aquello nos hizo bailar y disfrutar tranquilamente, dejándonos llevar sin más. Cuando los pies dijeron basta, nos retiramos dispuestos a arrasar en la última batalla.
El Domingo, día grande, esperaba.

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Comentarios:

Jamás entenderé esas comparaciones entre SOS y FIB, parece que teneis un retestine injustificable hacia el SOS.
Son cosas distintas.
¿No sería más adecuado comparar el SOS con algun otro festival de prespuestos, enclaves y campañas publicitarias similares ? Por ejemplo con algun festival de Valencia capital…¿o es que no hay ninguno con el que comparar?
El análisis por lo demás me ha parecido perfecto y desde luego hay que reconocer que el FIB comienza a recuperar (en cartel) algo de lo que fué despues de la edición vergonzosa del año pasado.
Muy lejos eso si, de lo que es el Primavera.
Felicidades por el post!

Lo dijo Ignatius Reilly el 29.07.2010 a las 14:05

Pero si lo único que se dice es que en el SOS había coches de choque y se vio como algo normal (que lo es) y que también tocaron Hot Chip, no se compara nada realmente.
Y luego tú comparas el cartel del FIB con el del Primavera, jajajaja, cuando tampoco tienen mucho que ver en cuanto a expectativas y target de público.
Aunque este año te digo sin temor a perder puntos de modernor, que las sensaciones musicales post festivales son mejores las del FIB que las del Primavera. Este año han habido al menos las mismas cosas muy buenas en uno o en otro (aunque personalmente me quedo con las de benicassim), hemos estado más a gusto en cuanto a cantidad de gente y servicios, y a última hora nos hemos ido por cansancio, no “por obligación”.

Lo dijo maiquel_nait el 29.07.2010 a las 14:10

Me he perdido algo… ¿dónde se comparan? ¿aquí? Parece que esteis acomplejados respecto al FIB, y veis lo que no hay…
Yo creo que el SOS nace como reflejo del FIB, son muy parecidos, cada uno con sus presupuestos, se mueven en el mismo estilo. Eso no es ni bueno ni malo, claro. Para nosotros mejor.

Lo dijo Acid Queen el 29.07.2010 a las 14:17

Vaya Maiquel, te adelantaste en tu respuesta. Estoy con todo lo dicho.

Lo dijo Acid Queen el 29.07.2010 a las 14:19

Solo decir que soporté cinco o seis canciones de Cut Copy. No es que el disco me entusiasme, pero vaya truño de banda. Era como ver a A-ha, pero sin hits. Las canciones malísimas, el sonido muy tecnopop ñoño, y las poses muy capullas. Luego se pusieron modernos por lo visto, pero ya no tenía ganas de más chorradas… Otra banda sobrevalorada para la colección…

Lo dijo Acid Queen el 29.07.2010 a las 14:27

Totalmente de acuerdo con todo, la verdad es que me fuí de PIL tras el primer temazo porque no me apetecía ese estilo e intenté lo de Prodigy porque yo soy un poco bakala, pero no me convencieron, escuché tres canciones y me volví a ver a BIGOTT, un barbudo de Zaragoza con una voz muy curiosa. Me gustaron, tranquilita y sentada en el suelo los vís acabar y volví a ver acabar a PIL. menos mal porque así pude escuchar el “open up” (que pena que luego letfield no lo tocaran también).

Descubrimiento los Japanese Popstars, me gustaron mucho, mira que no tenía yo el cuerpo muy bailongo porque el sábado había sido flojillo (y más con el chafón de CUT COPY), pero consiguieron animarme (los Klaxons también contribuyeron a ello) y me pegué unos buens dancings a las 5 de la mañana. He buscado cosas de ellos pero solo encuentro remezclas muy bakalas… penita!

Lo dijo gatita norte el 02.08.2010 a las 18:39

Creo que fue el sábado cuando apareció el TRANSFORMER gigante en el camino entre el verde y el fiberfib, con su espada laser y su pistola de agua, rodeado de luces de emergencias… ja,ja,ja… que bueno!

Lo dijo gatita norte el 02.08.2010 a las 18:41

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