Tradicionalmente la “guerra de los rascacielos“, también conocida como “yo lo tengo más largo” se asociaba a países occidentales, y más específicamente, a Estados Unidos. Mítica fue la batalla por tener el rascacielos más lustroso y (sobretodo) alto en las primeras décadas (luego declarada de nuevo en los 70) del siglo XX entre Chicago y Nueva York, del que quedan vestigios (otros se demolieron) tan reconocibles y emblemáticos como el edificio Chrystler, el Empire State, el edificio Wrigley o el John Hanckok. Pasados los años de esplendor, otras ciudades y países en desarrollo vieron una buena forma de mostrar potencial construyendo enormes edificios que se mostraran orgullosos y desafiantes ante los dormidos occidentales. Así, Las torres Petronas de Kuala Lumpur al Taipei101 en Taiwan encabezaron los ránkings de edificios más altos del mundo al ser construídos, y dieron pie al enorme boom Chino y al posterior mega-boom en la zona del golfo Pérsico, con Dubai a la cabeza. El hito, como es conocido, fue el Burj Khalifa , actualmente el edificio más alto del mundo, y al que le quedan aún años de orgulloso reinado.
Pero ay! que ahora otros han despertado y todos se apuntan al carro o a la carrera. Y claro, como bien decía Goya, el sueño de la razón produce monstruos, y como en otros aspectos, algunos ya empiezan a materializarse.
El edificio que comentaré a continuación es uno de los más desconocidos (por el momento) pese a que está ubicado en una de los lugares que más visitantes recibe al cabo del año en todo el mundo. París? Egipto? Nueva York? Pues no, en La Meca.
Os presento al Abraj Al-Bait

El Abraj Al-Bait surgió como necesidad y por supuesto como oportunidad de negocio. Todo musulmán debe visitar La Meca al menos una vez en la vida, y por lo tanto, la ciudad está llena de peregrinos durante todo el año; peregrinos que acampan en zonas acondicionadas más o menos para ello (han ocurrido accidentes por aglomeraciones y avalanchas varias veces) o donde buenamente puedan, al estilo El Rocío, pero sin ir bolingas. Así que pensaron: por qué no hacemos un enorrrme hotel capaz de dar techo a toda esta gente? Y dicho y hecho, se pusieron con los planos, las excavadoras, las grúas, y ya se erige orgulloso presto a ser terminado.
El complejo está formado por varios edificios, algunos de ellos ya inaugurados y en uso, con hoteles, tiendas, oficinas y viviendas. Pero la joya de la corona sin duda es el edificio del centro, el más alto de todos, y el que otorga la personalidad al mismo.
Nada menos que 601 metros (segundo edificio más alto del planeta) en 95 pisos más aguja coronada por una luna, de arquitectura de regusto soviético meets Big Ben, con un toque árabe por supuesto, que se aprecia sobretodo en los acabados y los bajos (y los interiores, que deben ser de órdago). Lo del reloj es el detalle.
Si el proyecto es de no dar creditito, las fotografías del mismo pocos meses antes de su conclusión ni os cuento. Sobretodo cuando vemos lo cerca que está de uno de los lugares más sagrados de la tierra, la Mezquita de la Meca donde se halla la Kaaba. Impresionante es poco, tanto en la contundencia de sus formas, como en el diseño de las mismas. Toda una mole retrokistch pastiche dificil de imaginar ni siquiera en sueños, pero que es real para gloria de la arquitectura, ingeniería, el cuidado del patrimonio y la aprobación de obras mundiales en general. Bien por la humanidad.




Habrá más entregas. Lo prometo.

madre mía, que feo! y esas fotos del final dan miedito… parece que el edificio se vaya a comer la Kaaba!!
Lo dijo gatita norte el 10.04.2011 a las 21:48